Un material que apunta al jefe del Estado

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

El hecho de que el juez dé validez a los correos de Torres es un varapalo para Urdangarin, pero también pone en aprietos al propio rey

28 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El hecho de que el juez José Castro considere auténticos los correos electrónicos aportados por Diego Torres representa un nuevo varapalo para Iñaki Urdangarin, pero también pone en aprietos al propio jefe del Estado, su suegro.

¿Cómo afectan los correos al rey?

Con la entrega de la última tanda de correos al juez instructor el pasado 16 de febrero, el exsocio del duque de Palma trató de implicar a don Juan Carlos en el caso. El mensaje que quiso trasladar es que este no solo conocía sino que supervisaba y favorecía los negocios de su yerno en el Instituto Nóos. Los correos apuntan a gestiones directas de la Casa del Rey e incluso del propio monarca en favor del duque. Detallan que Urdangarin siguió haciendo negocios mucho después de que el rey supuestamente le ordenara que los abandonara, lo que pone en cuestión esa versión.

¿Qué consecuencias están teniendo para el monarca?

Los correos han supuesto un golpe más para el rey y la institución monárquica, que atraviesan por sus peores momentos. Si ya el caso de Urdangarin y el escándalo del viaje a Botsuana habían situado su popularidad en la cifras más bajas de su reinado, el intento documentado de Torres de convertirlo en el «jefe» de las operaciones de Nóos y la aparición estelar en los e-mails y en la prensa de su «amiga entrañable» Corinna echan más leña al fuego. De hecho, el líder del PSC, Pere Navarro, pidió públicamente su abdicación, después de que un reputado periodista dijera que don Juan Carlos se había planteado dejar el trono, lo que obligó a la Casa del Rey a desmentirlo.

¿Qué estrategia puede seguir la Casa del Rey?

El primer paso lo dio Urdangarin al leer ante el juez una declaración en la que desvinculaba al jefe del Estado de sus negocios. «No opinó, asesoró, autorizó o avaló las actividades que yo desarrollaba», dijo sin más. Pero la situación ha llegado a ser de tal gravedad que lo que faltan son explicaciones por parte de la Casa del Rey para disipar una por una todas las dudas. En la Zarzuela asumen que Urdangarin tendrá que pisar la cárcel para que la Corona lave su imagen.

¿Por qué no está imputada la infanta Cristina?

La Fiscalía no ve ningún indicio para imputar a doña Cristina de Borbón, porque considera que los correos de Torres no aportan prueba fehaciente alguna en su contra. Sin embargo, llama la atención que sea la única de los cinco miembros del consejo consultivo de Nóos que aún no lo ha sido. Parece poco creíble que la infanta no conociera las actividades de su marido que reportaban a ambos pingües beneficios. En los correos, además, queda claro que hizo gestiones para que su padre mediara en algunos negocios. Pero todo indica que se ha establecido un cinturón de seguridad para que la hija del rey no se vea afectada, aunque su imagen ante la opinión pública ha quedado seriamente dañada. Solo si aparecieran pruebas directas incontrovertibles sería imputada.