El demoledor efecto Bárcenas

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

El extesorero ha tomado la iniciativa y logra minar el poder en el PP de su gran enemiga De Cospedal y eclipsar la acción del Gobierno

03 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde que se supo hace un mes y medio que llegó a ocultar 22 millones de euros en un banco suizo -que ya son al menos 38- Luis Bárcenas se ha convertido en una pesadilla para el partido donde militó durante 30 años y ha eclipsado la acción del Gobierno. La estrategia de María Dolores de Cospedal para afrontar el escándalo ha fracasado rotundamente, hasta el punto de que quien lleva la iniciativa es el extesorero, que ha puesto al PP a la defensiva. De momento ya lo ha llevado dos veces a los tribunales, para demandarle por despido improcedente y para querellarse por forzar su despacho en Génova.

Estas dos acciones muestran que ha decidido emprender una guerra abierta contra el PP, para la que parece contar con armas que pueden ser devastadoras, las propias del hombre que ha manejado sus cuentas durante 20 años. La gran pregunta es hasta dónde está dispuesto a llegar. Su visita a un notario para dejar constancia de que controlaba las donaciones y los gastos suena a aviso para navegantes. Mientras, las esperadas demandas del PP se están haciendo esperar demasiado, tras ser anunciadas a bombo y platillo por la secretaria general hace un mes. Mariano Rajoy, contra lo que se dijo, no la presentará de manera individual. La demanda colectiva ya está redactada, pero aún no se ha presentado ante el juzgado porque dicen que falta el visto bueno de la Moncloa, pero la razón última es que la vieja guardia ha logrado pararla hasta ahora.

El presidente ha optado por el silencio, ni siquiera menciona al hombre que él mismo ascendió a tesorero en el 2008 cuando ya había sospechas sobre sus manejos. La única explicación de su mutismo es que haya calculado que hablar le haría aún más daño que callar. Pero el deterioro es grave. Su imagen respondiendo preguntas sobre Bárcenas en Berlín en una comparecencia conjunta con Angela Merkel simboliza hasta qué punto le está afectando.

Logro oscurecido

Hay otros hechos que así lo ponen de manifiesto. El escándalo oscureció su clara victoria sobre Rubalcaba en el debate sobre el estado de la nación. Y el logro de reducir 2,2 puntos el déficit en un año, en medio de una fuerte recesión, quedó difuminado.

Las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros, en las que Soraya Sáenz de Santamaría rechaza como si fuera un frontón todas las cuestiones sobre el extesorero, argumentando que las explicaciones las tiene que dar el partido, muestran cómo las medidas que adopta el Gobierno quedan relegadas a un segundo plano.

El liderazgo de De Cospedal ha quedado muy tocado por la gestión del caso. El maquiavélico Bárcenas ha logrado socavar el poder de la que considera su gran enemiga, la primera que se opuso a sus prácticas. Su desmarque del partido al adelantarse presentando una demanda no ha gustado a algunos de los señalados como perceptores de sobresueldos. Sus confusas y balbuceantes explicaciones del supuesto despido del extesorero en el 2010 o el hecho de que no presente el finiquito le han valido numerosas críticas en el PP y, sobre todo, en el Gobierno. La ruptura de relaciones entre la vicepresidenta y De Cospedal es total: directamente no se hablan. Sáenz de Santamaría la acusa en privado de perjudicar al Ejecutivo por no haber sabido hacer frente al desafío de Bárcenas, mientras De Cospedal la culpa de dejar solo al partido.