Considera que el texto no respeta las competencias municipales y autonómicas
19 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El Gobierno se ha quedado solo. Todos los grupos de la oposición, salvo UPyD, se unieron ayer para exigirle la retirada de la reforma de la Administración local y que consensúe un nuevo texto. Así lo expresaron en una declaración conjunta que presentaron en el Congreso, en la que argumentan que «no resuelve los problemas reales de las entidades locales ni profundiza en los derechos democráticos de participación ciudadana». Al contrario, sostienen, erosiona la autonomía local, no respeta las competencias municipales ni autonómicas reconocidas en los Estatutos y pone en peligro la prestación de servicios sociales en estos momentos de grave crisis económica.
Los firmantes aseguran que se ha producido una «reacción social unánime» contra la reforma, que ha sido rechazada por la inmensa mayoría de los alcaldes y concejales, empleados públicos, asociaciones y federaciones de entidades locales, funcionarios y organizaciones sociales, sindicales y empresariales. Por tanto, defienden en su iniciativa, dada su trascendencia y la permanencia que debe tener esta ley es necesario el «consenso para alcanzar mayorías sociales», ya que no se trata solo de tener la mayoría parlamentaria.
La oposición considera que el único objetivo del Gobierno es cumplir la Ley de Estabilidad Presupuestaria, pero partiendo de una «afirmación sin fundamento, pues el endeudamiento público de las entidades locales está en torno al 4 % del PIB, mientras su déficit público alcanzó el 0,3 % en el 2012 y el 0 % en el período 2013-2015.
El Gobierno tampoco cuenta con el apoyo del partido que lidera Rosa Díez, que aunque rechaza el texto no firmó la declaración porque estima que retirar el anteproyecto no es la solución, ya que resultará mejor debatirlo y enmendarlo. Además, su portavoz Carlos Martínez Gorriarán señaló que su grupo nunca participará en una iniciativa conjunta con Amaiur.
Por su parte, el portavoz del PP, Alfonso Alonso, calificó de «sorprendente» que el PSOE haya articulado una «foto extraña» contra la reforma local cuando comenzó negociando el proyecto con el Ejecutivo.