Memoria selectiva

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

14 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo más celebrado de la última comparecencia de Rajoy en el Congreso fue su #finde lacita. Un ocurrente ejercicio de memoria que casa mal, muy mal, con la desmemoria que mostraron ayer Álvarez Cascos y Arenas ante el juez. Su capacidad para recordar lo que interesa y olvidar lo que conviene para no pillarse los dedos es proverbial. Una actitud comprensible en quien comparece ante el juez como testigo y trata de evitar acabar como imputado. Pero inaceptable en dirigentes políticos que llevan años, muchos años, ejerciendo responsabilidades institucionales al más alto nivel. Demuestra una contradicción insalvable entre sus intereses personales y las exigencias del cargo. Porque su obstruccionismo, o al menos su evidente indisposición a colaborar con la Justicia, contradice el deber de transparencia y contribución al bien público que debe guiar las acciones de un político honesto. O dicho de otro modo: resulta muy difícil de soportar que sigan en primera fila quienes, en el mejor de los casos, ejercieron negligentemente sus responsabilidades políticas. Porque en el peor, consintieron ilegalidades cuya gravedad determinará el juez.