El Gobierno endurece el Código Penal para combatir la corrupción

Antonio montilla MADRID / COLPISA

ESPAÑA

El Gobierno aprobó un plan de cuarenta medidas para combatir la corrupción.
El Gobierno aprobó un plan de cuarenta medidas para combatir la corrupción. Paco Campos < / span>Efe< / span>

Tipifica la financiación ilegal y obliga a identificar a grandes donantes

21 sep 2013 . Actualizado a las 12:56 h.

Las cuentas de los partidos políticos dejarán de ser un terreno yermo. El plan de regeneración democrática del Gobierno, que ayer recibió el visto bueno del Consejo de Ministros, pretende abrir de par en par la contabilidad de todas las formaciones que posean representantes en cualquier administración pública. Entre las medidas, que afectan a una decena de leyes, destaca la obligación de reflejar en la cuenta de ingresos de los partidos todas las subvenciones públicas que reciban y, sobre todo, todas las donaciones de particulares que superen el límite que marcará la propia ley. Una herramienta decisiva para combatir la financiación ilegal de los partidos que, por primera vez, pasará a ser delito penal.

La luz y los taquígrafos llegarán al área de gestión económica-financiera mediante la regulación de la figura del tesorero y un refuerzo de la fiscalización mediante fórmulas de colaboración entre el Tribunal de Cuentas y organismos públicos -Agencia Tributaria, Seguridad Social y la Oficina de Conflictos de Intereses- y privados, con la cooperación obligatoria de bancos y entidades financieras.

Un plan que parece ideado para combatir el efecto nocivo que ha provocado el escándalo de las cuentas suizas de Luis Bárcenas y las acusaciones del extesorero popular sobre la existencia de una contabilidad B en el PP. Tanto es así, que esta propuesta contempla que la Oficina de Conflicto de Intereses investigue el patrimonio de los cargos públicos que abandonen su cargo para detectar las situaciones de enriquecimiento injustificado. Si este mecanismo hubiera estado vigente cuando Bárcenas dejó de ser senador del PP, se podría haber detectado la existencia de los más de 48 millones que escondía.

Soraya Sáenz de Santamaría, a pregunta de los periodistas, evitó vincular esta acción del Gobierno con el sumario que instruye el juez Pablo Ruz, pero indicó que el plan tiene su origen en una de las propuestas que hizo Mariano Rajoy en el debate sobre el estado de la nación, y en una resolución parlamentaria que cosechó un amplio consenso.

Sáenz de Santamaría avanzó que el Gobierno prohibirá el uso de las tarjetas de crédito con cargo a los ministerios y a las entidades estatales para pagar los gastos de representación y evitar así «ningún género de duda» sobre el uso de estos fondos. Acotó que, en la actualidad, ningún ministro hace uso de estas tarjetas de crédito, pero sí otros altos cargos.

Rajoy encargó a Sáenz de Santamaría que coordinara este plan, que ha contado con aportaciones de todos los ministerios, y que se complementará con la reforma del Código Penal, que tipificará como malversación todos los supuestos de gestión desleal del patrimonio público: contratación a precios superiores a los reales, celebración de contratos sin prestación o utilización del patrimonio público para fines privados.