Al final siempre es dinero

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

08 oct 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

Al final, o en el origen, según se mire, siempre está el dinero. En este mundo todo tiene un precio, incluso la soberanía. ¿O es que alguien se cree que este furor independentista de Artur Mas y compañía es ajeno a la crisis económica? Que nadie se equivoque. La depresión es profunda y nos afecta a todos, pero no de la misma manera. Unos pagan su cuota en forma de pérdida de derechos y calidad de vida. Otros aprovechan la pésima coyuntura para desvincularse del proyecto común. Es la rebelión de los ricos. Los que más tienen presionan para reducir su aportación a las arcas públicas. Porque no es cierto que el recorte en los servicios básicos sea consecuencia del déficit, sino de la caída en la carga fiscal que soportan los más pudientes. Y eso es directamente traducible en ánimo secesionista en Cataluña. El soberanismo ha sido siempre un ruido sordo de fondo con el que convivíamos. Su exacerbamiento oculta en realidad un ánimo de romper el pesado lastre de la solidaridad. La propuesta de Sánchez-Camacho es un reflejo de ese pensamiento. Pero es bueno que el PP asuma que la financiación autonómica es el nudo gordiano del problema. Y que al afrontarlo se va a dejar muchos jirones.