Cid Campeador

ESPAÑA

08 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Nadie puede acusar Castro de perezoso. 227 folios son muchos para sostener supuesta indolencia. Pero no tantos como para desacreditar de una tacada a la Abogacía del Estado, a la Agencia Tributaria, a la Fiscalía Anticorrupción y a las defensas de Urdangarin, Torres y de la propia infanta, que se oponían a la imputación. Aunque quizás sí sean insuficientes para justificar la petición de Manos Limpias y el ego del titular del Juzgado n.º 3 de Palma, terco en mantener abierto el caso con el peligro de señalar a la infanta por ser quien es y no porque la ley es ley para todos. ¿Hay mala uva en citarla el 8 de marzo, día de la Mujer Trabajadora?. José Castro, un resucitado Cid Campeador que no cree que el Estado de derecho «se tambalee por preguntar a la infanta», sí sabe que la Justicia no es Justicia si es lenta, y alargar cuatro meses más un caso que lleva instruyendo tres años es un «martirio», como lo calificó Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey..