El pleno de la ley de abdicación se convertirá en examen a la monarquía

Alfonso Torices MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Los minoritarios impondrán el primer debate sobre la forma de Estado

06 jun 2014 . Actualizado a las 11:59 h.

El pleno que el miércoles servirá al Congreso para dar el visto bueno, en una sola sesión y con la aprobación de una ley orgánica, a la abdicación de Juan Carlos I se transformará al mismo tiempo en un vivo debate político sobre si España debe ser una monarquía o una república. Posiblemente será la primera discusión monográfica que va a vivir el Parlamento español, al menos desde la etapa constituyente, sobre está apasionada y recurrente polémica de la vida política.

La aprobación del proyecto de ley orgánica que en tan solo 45 palabras se limita a corroborar la abdicación de don Juan Carlos y el éxito de la sucesión monárquica están asegurados con los votos del 86 % del Congreso y un porcentaje aún mayor en el Senado, por el blindaje que suponen los 295 escaños de PP y PSOE, que además se verán secundados por los cinco diputados de UPyD y otros tres más de partidos minoritarios.

Pero un nutrido grupo de siglas de la izquierda parlamentaria, encabezadas por IU, tienen la declarada intención de cuestionar durante las dos o tres horas que durará el debate la continuidad de la monarquía y exigirán al Parlamento que ponga en marcha un referendo que determine si los españoles, 36 años después de aprobada la Constitución, prefieren la república.

Los grandes partidos no podrán orillar esta controversia porque IU, heredera del PCE en el consenso de 1978, y otros partidos como Equo-Compromís, el BNG o Geroa Bai, reclamarán el referendo mediante las enmiendas a la ley orgánica que tienen derecho a defender en el pleno monográfico. Será la forma legal de introducir en la Cortes la agitación que ya desarrollan en la calle con protestas y manifestaciones en todo el país.

Compromís, el primero de estos partidos en dar a conocer sus enmiendas, mantendrá que la Cortes tienen capacidad para reclamar ya un referendo sobre la forma política del Estado porque, dice, la Constitución en su título segundo, el de la Corona, solo describe la sucesión automática del rey en su heredero en el caso de muerte o incapacidad. Consideran que como lo que se ha producido es una abdicación voluntaria y en vida, el Parlamento es soberano para resolver las dudas sobre la sucesión en la jefatura del Estado con una ley orgánica que plantee fórmulas para el cambio a la república.

PP y PSOE, con sus matices, por ser el segundo, como UPyD, un partido de raíz republicana, indicarán que las aspiraciones antimonárquicas son políticamente lícitas, pero que para poder aplicarlas en las Cortes no basta con desearlo sino hay que poner en marcha una reforma agravada de las Constitución que cambie la forma del Estado, y disponer para ello de una mayoría de dos tercios en Congreso y Senado, lo que supone al menos 233 diputados en la Bámara baja. Muy lejos de los 47 escaños que sumarán los noes y las abstenciones. Los socialistas, además, defenderán la continuidad de la monarquía como compromiso con el pacto constitucional aún vigente.

Los nacionalistas aprovecharán la visibilidad del debate para reclamar que lo que de verdad esperan del Estado, más allá de que tenga rey o presidente, es que deje de poner trabas al ejercicio de la autodeterminación de «naciones» como Cataluña, Galicia o País Vasco.