Unos 600 ayuntamientos, unos dos tercios de los que hay en Cataluña, aprobarán esta semana mociones a favor de la consulta del 9 de noviembre y para expresar su total determinación a colaborar con la Generalitat en la celebración del referendo independentista. El primero en dar el paso para dar ejemplo fue, ayer, el de Barcelona.
Mientras Artur Mas deshoja la margarita y decide qué día le es más propicio para firmar el decreto de convocatoria de la consulta, previsiblemente esta semana, el soberanismo hizo gala ayer de su alto apoyo en el terreno local. Según uno de los informes del Consejo Asesor para la Transición Nacional, la labor de los consistorios en la consulta puede ser doble. Por un lado, facilitar el apoyo logístico, en cuanto a instalaciones para los colegios electorales, seguridad con los policías locales y cesión del padrón municipal; pero además, si como se espera, el Constitucional suspende la votación, ayuntamientos y entidades privadas de la sociedad civil podrían llevar a cabo la consulta por su cuenta sin el concurso de la Generalitat.
En cualquier caso, y a pesar del amplio apoyo municipal, no todos los ayuntamientos están dispuestos a colaborar. Los que están gobernados por PP y PSC, como Badalona, Castelldefels, Hospitalet de Llobregat, Tarrasa o Cornellá, que son de los más poblados de Cataluña, ya han expresado su rechazo a participar en la logística del referendo. En cambio, Barcelona, donde reside más del 20 % de la población de Cataluña, sí respalda la consulta, según una moción aprobada con los 21 votos a favor de los concejales de CiU, Iniciativa, Esquerra y Joan Laporta, y 12 en contra de los del PSC y PP. «Debemos aprovechar la proyección internacional de Barcelona para explicar el proceso político que hemos iniciado», expresó el alcalde, el convergente Xavier Trias.
Los cerca de 600 alcaldes soberanistas entregarán el 4 de octubre las actas de los plenos al presidente de la Generalitat, y que remitirán también al Gobierno central, al presidente del Congreso, a la ONU y a diversas instituciones europeas.
Unió no sigue a Convergència
En plena «semana decisiva» para el proceso catalán, en palabras de Artur Mas, ya que los «próximos días» convocará la consulta y acto seguido el Gobierno central la impugnará, Convergència anunció que está en conversaciones con los partidos favorables a la secesión, Esquerra básicamente, para empezar una campaña de cara al 9 de noviembre. Su idea es emular al «Yes, Scotland», y crear un bloque de las fuerzas que están por el doble sí -sí al Estado propio y sí a la independencia-, junto a las entidades sociales secesionistas, como la Asamblea Nacional Catalana.
Convergència invitó a Unió a este bloque, aunque tampoco esperará a los democristianos, que aún no han decido qué voto pedirán en la consulta a su militancia. Unió descarta de momento sumarse al frente independentista y no lo hará hasta que su dirección defina su voto, decisión que tomará cuando Mas convoque la consulta.
El PSC, por su parte, anunció que no participará en ninguna campaña si el Tribunal Constitucional, como se prevé, suspende la consulta. En cuanto Mas firme el decreto del referendo, la Generalitat ya habrá lanzado una campaña institucional que incluirá una web específica y material publicitario para explicar la consulta.