Los expertos constitucionalistas se manifiestas escépticos al ser consultados acerca de la reforma federal que propone el PSOE, y que Mariano Rajoy se niega a debatir. «Ya somos un Estado federal», señala Blanco Valdés. «Su propuesta trata de resolver el endemoniado problema interno que tiene con el PSC y no tomar partido entre el PP y CiU, con esa teoría estúpida del choque de trenes, cuando solo hay uno que circula a toda velocidad contra la Constitución», añade. Concluye que «es una propuesta difusa que no acaba de concretar porque cuando lo haga se verá que no es nada, una mera consigna sin nada dentro».
Eduardo Vírgala no le ve sentido «desde el punto de vista jurídico-constitucional» y cree que es más un «reclamo político para diferenciarse del PP». Señala que «España es ya un Estado descentralizado que comparte muchas características de los federales». «Su única virtud podría estar en la integración de los nacionalismos periféricos, pero estos abogan por la independencia, los más, o por una solución confederal», añade.
El camino a seguir
«Debería concretarla mucho más y, sobre todo, hacerla creíble», sostiene el catedrático Joaquín Varela. Aunque estima que «el federalismo entendido como profundización y no como ruptura del Estado autonómico es el camino a seguir».
José Luis Meilán, que acaba de publicar El itinerario desviado del Estado autonómico y su futuro, no ve ni necesaria ni eficaz esta reforma, ya que, según él, «el Estado de las autonomías es federal tras la generalización uniformadora llevada a cabo espuriamente». En su opinión, «como fórmula general es puro nominalismo, chocante para las comunidades uniprovinciales, e insuficiente como pretexto para resolver el problema creado por el nacionalismo catalán».