
La reapertura del debate en víspera de las elecciones provoca divisiones entre los socialistas y genera numerosos críticas del resto de los partidos
08 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.A tan solo cinco días de que comience la campaña de las elecciones catalanas más trascendentales de la historia, las tradicionales diferencias entre el PSOE y el PSC han vuelto a aflorar al reabrirse el debate sobre si Cataluña debe ser reconocida o no como nación en la Constitución.
Todo comenzó con una entrevista a Felipe González, publicada el sábado, en la que defendió que se reconozca a Cataluña como nación en la reforma que plantea su partido. Esta toma de posición provocó el mismo día la reacción en contra de destacados socialistas, como la exministra Carme Chacón, que dijo que no es momento de caer de nuevo en un debate de «nominalismos» sobre Cataluña porque la situación que vive esta comunidad es «muy grave». Dos barones, Emiliano García-Page y Ximo Puig, también mostraron su desacuerdo con González.
El secretario general, Pedro Sánchez, dejó pasar el sábado, pero el domingo rechazó la propuesta del expresidente por considerarla innecesaria y señaló que la reforma federal que defienden los socialistas se limita a reconocer la «singularidad» catalana por su lengua, historia, cultura e instituciones. Ayer volvió a desmarcarse de González y sostuvo que «el debate actual en la sociedad catalana tiene que ver con la fractura, con la convivencia, y no es tanto de definición de qué somos, sino de qué cosas podemos hacer juntos, que son muchas».
Quitar importancia
La división sobre este asunto volvió a quedar ayer de relieve en la presentación del manifiesto electoral del PSC, Por una Cataluña mejor en una España diferente, que reivindica una reforma constitucional que «reconozca que Cataluña es una nación». Esta reivindicación de los socialistas catalanes no es nueva, pero llega después del cruce de declaraciones entre González y Sánchez, lo que le da mayor significado. El candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat, Miquel Iceta, intentó restar importancia a esta discrepancia de fondo, que puede perjudicar en las urnas a los socialistas catalanes, a los que las encuestas dan una bajada significativa de escaños. El sábado, en el comité federal, se limitó a decir: «Yo lo he defendido siempre, me alegro una vez más de coincidir con él», en referencia a González.
Tanto el PP como Ciudadanos criticaron a Pedro Sánchez por defender que se incluya la singularidad de Cataluña en la Carta Magna. El vicesecretario general del PP, Pablo Casado, señaló que esta es ya «lo suficientemente descentralizada» y «explícita» con respecto a las distintas sensibilidades. Según la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, Sánchez se equivoca porque está cediendo al chantaje de Artur Mas y el independentismo.
Los mismos errores
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, pidió a Sánchez que no cometa los mismos errores que José Luis Rodríguez Zapatero, «que empezó prometiendo un Estatuto con privilegios para Cataluña y acabó pactando dos tripartitos con ERC». «Uno no puede tener un proyecto común para España si piensa que los españoles somos diferentes entre nosotros, los españoles somos diversos, pero no mejores ni peores», afirmó
Por su parte, Mas lamentó que el líder socialista «se quite de encima» el debate de si Cataluña debe ser reconocida como nación, lo que consideró un elemento esencial porque ese reconocimiento «comporta inevitablemente el derecho a decidir y por eso nos lo niegan».