Una tregua en interés mutuo

Enrique Clemente Navarro
enrique clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Miguel Ángel Molina | EFE

La entente entre el secretario general y la presidenta andaluza tiene fecha de caducidad, las elecciones del 26J

25 may 2016 . Actualizado a las 08:32 h.

Tres apariciones juntos en tan solo diez días. Primero Susana Díaz presentó en la localidad madrileña de Móstoles a Pedro Sánchez como candidato a la Presidencia. El siguiente fin de semana estuvo presente, junto a los demás barones, en el primer gran acto de la precampaña socialista en Madrid. Y este lunes ambos se dieron un paseo por la calles de Granada, prodigando sonrisas y abrazos, y después intervinieron en un mitin. Tras un distanciamiento de meses, en los que apenas se dirigían la palabra, la presidenta andaluza y el secretario general han decidido pactar una tregua y exhibir la unidad del partido. Pero esta tiene fecha de caducidad. 

Pedro Sánchez

Necesita a Andalucía y exhibir unidad. Se trata de un acercamiento que conviene a los dos. Para Sánchez, toda ayuda es poca. Andalucía sigue siendo el mayor granero de votos del PSOE. Casi uno de cada cuatro escaños de los 90 que obtuvo en las elecciones del 20D llegaron de esa comunidad. Los socialistas han ganado allí todas las elecciones desde que Díaz es presidenta, aunque en las generales solo por un diputado y dos puntos y medio sobre el PP. Sánchez se va a prodigar en Andalucía. El lunes estuvo en Granada; ayer, en Córdoba y Jaén. Un pinchazo en esta comunidad sería desastroso para ambos. Además, proyectar una imagen de división interna, como la que ha venido dando el partido en los últimos meses, suele ser letal en las urnas. Para Sánchez, mostrar unidad resulta fundamental. 

Susana Díaz

Variadas razones para acercarse a Sánchez. A Díaz también le interesa hacer patente su respaldo a Sánchez de cara a las elecciones. Por varias razones. En primer lugar, necesita ganar en Andalucía si pretende dar el salto a Madrid con garantías para hacerse con la secretaría general. También sería muy negativo para ella heredar un partido arrasado en las urnas y sobrepasado por Unidos Podemos. Pero, además, necesita mejorar su imagen entre una parte de la militancia socialista que le reprocha haber puesto palos en las ruedas de Sánchez, a quien apoyó en las primarias que disputó a Eduardo Madina. De hecho, fue en Andalucía en la comunidad donde Sánchez obtuvo más votos y sacó mayor distancia al vasco. La presidenta siempre pensó que era un secretario general de transición al que podría manejar hasta que ella decidiera dar el salto. Pero Sánchez le salió respondón. Con su implicación total en la campaña, muy superior a la que tuvo antes del 20D, nadie podrá reprocharle que no ha puesto toda la carne en el asador si, tras la previsible derrota, decide disputar el liderazgo socialista. De momento, se ha preocupado de poner un listón casi imposible a su rival interno: ganar las elecciones. 

Pactos

Con Ciudadanos, no con Podemos. Otro elemento que ha contribuido a su acercamiento ha sido que ambos han preferido a Ciudadanos antes que a Podemos en las negociaciones para formar Gobierno. Díaz no olvida que Teresa Rodríguez, la líder regional de la formación morada, no permitió su investidura, que logró tras un mes y una semana de calvario gracias a que Ciudadanos cambió el sentido de su voto. Por su parte, Sánchez también prefirió llegar a un acuerdo con Albert Rivera antes que aliarse con Pablo Iglesias para ser presidente, para lo que necesitaba la luz verde de los independentistas catalanes. Los dos desconfían totalmente de las intenciones de Iglesias, quien, como dijo el lunes Díaz, tiene como objetivo destruir al PSOE. Sánchez afirmó el mismo día que si depende de sus votos no será presidente. 

De cara al 26J

Evitar el «sorpasso». El PSOE se enfrenta a las elecciones más difíciles desde la instauración de la democracia. Corre el serio peligro, que ya prevén todas las encuestas publicadas en los últimos días, de perder la hegemonía en la izquierda frente a Unidos Podemos. Esto explica la movilización de todo el partido, desde Felipe González a Zapatero pasando por Díaz y los barones. 

Paz

Hasta que se sepan los resultados del 26J. Pero la tregua entre Díaz y Sánchez durará exactamente hasta que se conozcan los resultados electorales. Si el PSOE baja de los 90 escaños, y no digamos ya si se consuma que se convierte en tercera fuerza, Sánchez difícilmente podrá resistir como secretario general, aunque por su declaraciones sí parece que estaría dispuesto. En todo caso, según el nuevo sistema de elección instaurado en el PSOE, se decidiría en primarias. Díaz no las tiene todas consigo de superar a Sánchez o a otro candidato que surja. Eso explica su espectacular viraje en esta campaña, que quiere le sirva para congraciarse con la militancia más crítica.