Rajoy: «Por qué no me voy a poder presentar, no he hecho nada malo»

El presidente del Gobierno obvia el acuerdo con C's y optará a un tercer mandato

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redacción / la voz

«Me encuentro muy bien, ¿no se me nota?». Mariano Rajoy no quiere oír ni hablar de un posible adelanto electoral y mucho menos de no poder optar a un tercer mandato. «¿Qué debate es ese? ¿Por qué no me voy a poder presentar, no he hecho nada malo?, dijo ayer el presidente del Gobierno a micrófono cerrado en los habituales corrillos del Congreso tras los actos del aniversario de la Constitución.

Las alusiones a su buen estado físico para dejar las puertas abiertas a ser de nuevo el candidato del PP a la presidencia del Gobierno no son nuevas. El pasado verano ya utilizó un argumento semejante asegurando que estaba en «plena forma» para ganar unas nuevas elecciones. Reavivó así un debate que ya se abrió días después de conseguir ser investido presidente del Ejecutivo con el apoyo de Ciudadanos. La limitación a dos mandatos suscrita en el acuerdo de Gobierno con el partido de Albert Rivera es papel mojado para el PP. «En aquel momento estaba en juego la gobernabilidad de España y es lógico que dijéramos sí a las condiciones», se justificaba Martínez-Maillo, coordinador general de los populares, ya en los primeros días del segundo mandato de Rajoy. Desde el partido naranja insisten en que los acuerdos están para cumplirse, aunque han aparcado temporalmente este tema por la gravedad del desafío secesionista catalán, y a la espera de los resultados del 21D, que podrían replantear la relación de Ciudadanos con el PP.

El apoyo del PNV

Rajoy se mostró ayer confiado en poder agotar la legislatura. «No me planteo otro escenario» dijo el presidente del Gobierno, aunque el PP tenga 137 diputados y deba pactar y consensuar cualquier tema, incluso los capitales, como los Presupuestos. Rajoy aspira a poder lograr el mismo apoyo que consiguió para aprobar las cuentas de este año. Sigue contando con Ciudadanos y espera el respaldo canario y el de los cinco diputados del PNV, claves en unas negociaciones que, según el presidente, están bien encaminadas después de la aprobación exprés del cupo vasco, un tema clave para los nacionalistas.

«Hay buen ambiente», reconocía confiado Rajoy, que se mostró convencido de que a partir del 21D, fecha de las autonómicas catalanas «es muy probable que algunas aguas vuelvan a su cauce».

El Ejecutivo aprueba el plan con las leyes que persigue que vean la luz en el 2018

p. h.

El Consejo de Ministros aprobará hoy su plan anual normativo, un documento que recoge las iniciativas legislativas que prevé sacar adelante durante el año 2018. Será la primera vez que el Gobierno avance los decretos y leyes que se propone enviar a las Cortes Generales, aunque admite que, en todo caso, el éxito de su planteamiento dependerá de conseguir en el Congreso los apoyos políticos que necesita. El desafío secesionista y la respuesta del Ejecutivo a la Generalitat de Cataluña han paralizado en los últimos meses la actividad en el Congreso. El Gobierno se ha visto incluso obligado a anunciar a Bruselas una prórroga de los Presupuestos del 2017 ante la falta de respaldos parlamentarios. En este sentido, el ministro de Hacienda reconoció ayer que las elecciones del 21 de diciembre son fundamentales para la estabilidad política y económica del país y para facilitar la negociación presupuestaria a partir de enero. Será la oportunidad de desengrasar de nuevo la habilidad de dialogar con otras formaciones para hacer posible el objetivo que mantiene Mariano Rajoy de agotar la legislatura.

Con los Presupuestos pendientes de aprobación, además, el Gobierno teme que se complique la negociación con el PNV, a pesar de que estas están encaminadas gracias a las inversiones ya pactadas y a la aprobación del cupo vasco.

Esa especial consideración y mimo con los nacionalistas vascos está levantando muchos recelos en otras comunidades autónomas. A la reclamación de los presidentes valenciano y asturiano, los socialistas Ximo Puig y Javier Fernández, para que el País Vasco haga una contribución al fondo de solidaridad que se cree en el futuro modelo, se unió ayer la madrileña Cristina Cifuentes, del PP. Montoro se mostró poco dispuesto a abrir ese debate y en una charla informal con periodistas trató de echar balones fuera. «No sé por qué hay que revisarlo siempre todo», adujo.

El optimismo de Montoro

Montoro, al igual que Rajoy, es optimista y aunque ayer no especificó la fecha de entrada de los Presupuestos en el Congreso si que adelantó que será a partir de enero. Sin embargo, la formación de un nuevo Gobierno en Cataluña podría retrasar esta presentación hasta marzo, el mismo mes que también fueron registradas las cuentas del 2017 y que entraron en vigor en junio de este año, algo que parece no preocupar al titular de Hacienda, quien recordó que con la prórroga presupuestaria de las cuentas del 2016 hasta junio, la economía española va a crecer sobre un 3 %. «No fue tan mal», ironizó Montoro. Lo cierto es que la entrada en vigor de los Presupuestos de 2018 tendrá efectos retroactivos desde enero y contemplará los cerca de 8.300 millones de euros pactados con Ciudadanos, como la equiparación de los sueldos de los policías y guardias civiles con el resto de fuerzas de seguridad autonómicas.

Los Presupuestos también formarán parte del plan anual normativo. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, encargada de la coordinación ministerial, explicó que se trata de uno de los compromisos derivados de la Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas y que permitirá que los agentes económicos y sociales puedan anticipar sus aportaciones a las leyes proyectadas. El texto se publicará en el Portal de la Transparencia.

Según lo previsto, el Consejo de Ministros culminará, además, hoy el proceso de nombramiento del fiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar, tras el fallecimiento de José Manuel Maza.

La presentación de los Presupuestos del 2018 se podría retrasar hasta el mes de marzo

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