
En octubre del 2017, un día después de que Puigdemont amagase con declarar la independencia en el Parlament, el entonces líder de la oposición defendía que si el president buscaba alguna mediación, no hacía falta «mirar muy lejos, fuera de España»
07 feb 2019 . Actualizado a las 13:35 h.El 11 de octubre del 2017 Pedro Sánchez aún era líder de la oposición. Un día antes Puigdemont había declarado la independencia en el Parlament para suspenderla justo después y abrir una supuesta fase de diálogo con el Gobierno español, con un llamamiento a la Unión Europea para que intercediese en el proceso. Una mediación sobre la que el líder de la oposición tenía un criterio que choca con la actual.
Ese día, y justo después de que el Gobierno requiriese a Puigdemont una respuesta para saber si lo que había realizado en el Parlament era o no una declaración de independencia, el líder del PSOE escenificaba su firme respaldo a la aplicación del artículo 155. En una mediática rueda de prensa en Ferraz, Sánchez no dudaba en defender que si Puigdemont quería diálogo «el Congreso es el perfecto mediador». El socialista instaba al entonces presidente catalán a acudir a la Cámara Baja a explicar su proyecto para poder empezar «a resolver esta crisis que dura ya muchos años». «Que venga a la Comisión y al Congreso», insistía. Si el president buscaba alguna mediación, «no hace falta mirar muy lejos, fuera de España».
Estas declaraciones, recuperadas año y medio después y con ya Sánchez presidente de Gobierno, necesitado de los apoyos del independentismo para no tumbar los Presupuestos, dejan en evidencian su cambio de postura.
Tras varios pasos políticos en Cataluña impensables con Rajoy y sucesivos guiños hacia los líderes independentistas presos, el último gesto de Sánchez con el soberanismo ha sido la admisión del relator, una persona neutral que ejerza de testigo en las conversaciones de la mesa de diálogo de partidos sobre «el futuro político de Cataluña» impulsada por el presidente catalán, Joaquim Torra. Este mediador fue una de las exigencias de los independentistas para retirar las anunciadas enmiendas a la totalidad sobre los Presupuestos y que, de materializarse, tumbarían a la primera las cuentas públicas y abrirían un escenario de posible adelanto de las elecciones generales.
Una figura ambigua, de diversos nombres -«mediador», «coordinador», «relator» o «notario»-, y un cambio de criterio por parte de Sánchez que ha desatado un auténtico terremoto político. Considerado «alta traición» para la oposición, que ha convocado una manifestación el domingo contra el Gobierno, e «incompresible» para muchos socialistas, los soberanistas lo ven, además, como un gesto inocuo. El independentismo da casi por hecho que no apoyará los Presupuestos.
Para saber más
Las líneas rojas del Ejecutivo catalán están muy alejadas de las propuestas del Ejecutivo. De entrada, discrepan en la propia figura del relator. Hablan de un «mediador», casi como los que intervienen en los procesos de paz. La consejera de la Presidencia, Elsa Artadi, señaló, además, que priorizan un perfil internacional y que ya ha enviado una lista de nombres a la Moncloa. La parte catalana reconoce que lo de menos es el nombre, sea mediador o relator. Lo importante, a su juicio, es la función que ejerza, y que pasaría por ser testigo, dar fe y explicar los acuerdos de las reuniones. En el fondo, subyace el propósito de situar a una figura que dé categoría de conflicto a las conversaciones. Primero Puigdemont y ahora Torra suelen referirse a un mediador internacional que ayude a buscar soluciones al pleito catalán.
Aragonès: «El Gobierno de Aznar también utilizó la figura del mediador para las negociaciones con ETA y en Argel»
Esta mañana el vicepresidente y consejero de Economía de la Generalitat, Pere Aragonès, ha subyarado en una entrevista en Onda Cero que la polémica figura está para «poner un poco de aceite cuando las cosas cuesta que funcionen» y ha asegurado que se utilizó varias veces a lo largo de la Historia como durante las conversaciones del PSOE y Aznar con ETA.
Así, Aragonès ha criticado que parezca «que alguien ha cometido no se qué delito por plantearse reunir en una mesa a gente que piensa diferente», cuando es algo que todos los gobiernos han hecho cuando han tenido que abordar temas de mucha complejidad, ha expuesto.
«El hecho de que haya alguien que facilite el diálogo que permita poner un poco de aceite cuando las cosas cuesta que funcionen ha pasado a lo largo de la Historia», ha insistido el consejero. «Ha sido más público o más privado, pero ha sido así», continuó.
Como ejemplo, ha apuntado las conversaciones de Argel con ETA y las que inició el Gobierno del popular José María Aznar con la banda, aunque ha resaltado que son situaciones muy diferentes: «Evidentemente estamos hablando de una interlocución que ahora es mucho más fácil, porque aquí no hay organizaciones terroristas. Hay partidos políticos y gobiernos» escogidos democráticamente.
«Si en contextos de mucha más tensión, mucha más complejidad, siempre se ha podido recurrir a alguien que facilite este trabajo», en escenarios complejos pero mucho más gestionables y civilizados, en sus palabras, no puede rechazarse.
El PSOE recuerda a Casado que Rajoy usó mediadores
Las críticas a la posibilidad de incluir un relator en una eventual mesa de diálogo no solo han sido contrarrestadas desde la Generalitat. La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, ha defendido este jueves que el Gobierno de Pedro Sánchez «no ha pasado ninguna línea roja» en el diálogo con los independentistas catalanes porque la figura de un relator «neutral» no va «en absoluto» contra el marco constitucional español.
Narbona ha cargado contra Pablo Casado por acusar «injustamente» a Pedro Sánchez de traición. Recuerda al PP que Mariano Rajoy usó mediadores en el diálogo con la Generalitat en distintos momentos del «procés» independentista y se ha preguntado si Casado también calificaría a Rajoy de traidor.