Cuca Gamarra: «Sánchez puede resistir, sí, pero el coste será muy alto»

d. guadilla BILBAO / COLPISA

ESPAÑA

Cuca Gamarra, secretaria general del PP.
Cuca Gamarra, secretaria general del PP. ABEL ALONSO

La secretaria general del PP defiende la relación con Trump «desde el pragmatismo y la diplomacia»

24 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuca Gamarra (Logroño, 1974) visitó el viernes pasado Bilbao, donde el PP busca marcar distancias con el PNV, formación con la que todos los puentes están rotos. La número dos de los populares reivindica a su partido como la única alternativa al PSOE de Pedro Sánchez y defiende que la relación con Donald Trump debe ser «desde el pragmatismo», sin insultos.

—¿Ha asumido el PP que Sánchez pueda aguantar la legislatura?

—Puede resistir, sí, pero el coste será muy alto. El problema es cómo van a aguantar los españoles a un Pedro Sánchez acorralado por la corrupción e imponiendo un infierno fiscal. La resistencia de alguien dispuesto a entregar lo que sea por estar un mes más en la Moncloa es una realidad. Y tiene un coste muy alto para España.

—¿Qué relación tienen con Puigdemont, como un prófugo de la Justicia o un potencial aliado?

—La propia de un partido, el PP, que es la primera fuerza, porque así lo decidieron los españoles, con otro grupo, Junts, para que muchas políticas puedan salir adelante.

—¿Han reconducido su relación con el PNV después de que Tellado lo llamase «aprovechategui»?

—El PNV se ha convertido es un satélite y una sucursal del sanchismo, por acción o por omisión.

—¿Están rotos los puentes?

—Si vemos que con las subidas de impuestos que afectan a todos los españoles el primero que siempre se alinea con Sánchez es el PNV, la relación está clara. Si no le gusta que lo denunciemos, tiene un camino muy sencillo, cambiar de actitud.

—Escuchándola no parece factible un reencuentro a corto plazo.

—Tendrían que cambiar muchas cosas. El problema es que el PNV tiene una relación de dependencia absoluta de Sánchez.

—¿Hubiesen sido tan críticos con la entrega del palacete al PNV si estuviesen en el Gobierno y necesitasen sus votos en el Congreso?

—Es algo que ya se abordó y se negoció con ustedes en la Moncloa.

—No me consta ningún acuerdo.

—Tampoco se acordó que el PNV presentase una moción de censura para luchar contra la corrupción, y lo hizo. Y hoy es el PNV el que soporta la corrupción del PSOE. Es curioso ese ejercicio de hipocresía.

—¿No se pasó de frenada el PP con una posición muy dura contra el decreto de medidas sociales?

—Los pensionistas se merecen un respeto. Nunca los utilizaremos como un precio político para conseguir otra cosa.

—Hablan de que Sánchez «saquea a los trabajadores», de «infierno fiscal»... ¿No abusa el PP de la brocha gorda?

—A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Al pan, pan y al vino, vino. Mientras denunciamos que no se haya deflactado el IRPF durante los últimos años, allí donde gobierna el PP sí lo hemos hecho.

—¿Entre llegar a la Moncloa con el apoyo de Vox o con el de Junts o el PNV, con qué se queda el PP?

—Queremos pactar con los españoles, que son los importantes.

—¿Cuál es la posición del PP respecto a Donald Trump?

—Las relaciones hay que analizarlas desde el pragmatismo y la diplomacia. Lo más importante no es lo que vaya a hacer él, sino cómo va a contestar Europa. Lo que se está percibiendo es la falta de una política de Estado por parte de Sánchez. El presidente tendría que comparecer en el Congreso y explicar cuál es la posición que él plantea y cómo vamos a cumplir los compromisos que tenemos. Desde una máxima: el apoyo a Ucrania y, sobre todo, que lo que se decide en Ucrania tiene que ver con el futuro también de Europa.

—Pero, ¿qué actitud debe tener España con un presidente de EE.UU. que dice que la culpa de la guerra es de Ucrania y que sube aranceles a las empresas españolas?

—Tenemos que tener una posición propia, de defensa de nuestros valores y de aquello en lo que creemos independientemente de lo que diga el presidente de EE.UU.

—¿Hay margen para aumentar el gasto militar en España?

—Alcanzar el 2 % del PIB en gasto militar es una obligación que España ya ha asumido. El problema es cuando dentro del propio Gobierno son incapaces de llevar una posición conjunta.

—¿Criticar la subida del SMI y exigir que no tribute porque reduce el poder adquisitivo no es un poco contradictorio?

—No, todo lo contrario. Garantizar el poder adquisitivo de los españoles no es subir el salario mínimo para que lo pague un empresario y que Hacienda se quede la mitad.