Él te enseña a estar en calma

Veinte minutos al día de yoga pueden cambiarte la vida. El maestro Kamalroop Singh aporta su sabiduría a Kundalini Yoga en Domaio, donde enseñan técnicas básicas para liberarse del estrés que pueden aplicar quienes creen que lo espiritual no es lo suyo

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Con veinte minutos al día, de los que pasamos tranquilamente en Facebook, el yoga puede cambiarte la vida. «No hace falta ni cantar mantras ni irse a los Himalayas -explica Carlos Palmás, de Kundalini Yoga- , solo detenerte, respirar, escucharte y conectar contigo mismo... Es el parón que necesitamos en nuestra vida para poder seguir».

 Los usuarios de este centro, que tiene su sede en Domaio, «muy cerquita de Vigo», pudieron beneficiarse hace unos días de la sabiduría del maestro Kamalroop Singh, que les trajo desde la India las claves para dar al estrés la patada definitiva. «Lo que nos enseñó Kamal son técnicas para personas de todo tipo, incluso para los que no tienen ni idea y para compartirlas también con la familia, con los niños», explica Carlos.

Son, asegura, ejercicios sencillos y de meditación para aliviar y superar el estrés cada día sin necesidad de ser una persona que practica yoga de forma habitual. Porque los beneficios de poner en practica estas sencillas técnicas, insiste, son muchos. «No hace falta que seas una persona espiritual ni que ingreses en un monasterio, lo que tienes que conseguir es que la vida que lleves sea de la mejor calidad posible. Ese es el propósito». Por eso, el experto nos recomienda reservar un tiempo al llegar a casa «para dejar al lado tu trabajo y todo lo que tengas que hacer, desconectar pararse y dedicarle tiempo a lo importante, que es tu familia».

Nada de posturas complicadas ni meditaciones profundas. El yoga vale para todo el mundo y, además, «los efectos se notan desde el primer día porque van sucediendo cambios en tu cuerpo y en tu mente. Pero, de repente, cuando llevas veinte o treinta días llegas y dices: ‘¡caray que bien me siento hoy!’».

Uno de los dos pilares fundamentales es la respiración, porque respirar «determina nuestro estado anímico, es nuestro tablero de mandos. Cuando estás relajado tu respiración es mucho mejor y esto te favorece a ti emocionalmente, a cada órgano y a cada célula de tu cuerpo». El otro pilar es la flexibilidad, sobre todo en la zona de la columna, «que es la que más sufre». Trabajando estos dos pilares se obtienen beneficios para el sistema nervioso, para el estrés, para el insomnio, para fortalecer los músculos.

Lo importante, concluye Palmás, es lograr el bienestar, «porque si una persona está mal nada le va a satisfacer».

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