­El ocaso de los dioses del móvil

Blackberry ha sido la última de las marcas clásicas en sucumbir a la crueldad del mercado y dejará de fabricar terminales inteligentes. Antes que la compañía canadiense, se rindieron las míticas Nokia, Ericsson o Motorola, que en su mayoría acabaron en manos de compañías asiáticas para sobrevivir. ?

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Redacción / La Voz

Se liaron la manta a la cabeza y ahora han decidido tirar la toalla. Sony, Blackberry y Microsoft son los últimos monstruos de la industria tecnológica que se han rendido en la encarnizada batalla en la que están inmersos los fabricantes de teléfonos móviles inteligentes (smartphones) por ganarse el favor de los consumidores. Las pérdidas económicas se hicieron insoportables y no sacarán más terminales al mercado.

Porque a rey muerto, rey puesto. Las compañías asiáticas dirigen con mano de hierro un imperio antes dominado por fabricantes occidentales, como las míticas Nokia (Finlandia), Ericsson (Suecia), Siemens (Alemania), Motorola (Estados Unidos), Alcatel (Francia)... Y BlackBerry. Canadá es la cuna de uno de los primeros rey Midas de los teléfonos inteligentes. Dominó un mercado que en España estalló en la década de los años 90. En aquellos primeros tiempos, la BlackBerry supuso toda una revolución. Era el teléfono más cotizado, con el que presumían los ejecutivos, pues permitía navegar por Internet y consultar el correo electrónico de una forma más rápida y sencilla y tuvo el primer sistema de mensajería propia antes de que surgiera WhatsApp.

Aunque ha luchado encarnizadamente por mantener su posición, la empresa no logró sobreponerse al golpe que supuso la llegada de los teclados táctiles de sus rivales (sobre todo, Apple). Y acaba de anunciar que no sacará más terminales al mercado tras reconocer unas pérdidas de 332 millones en el segundo trimestre de este año. La compañía canadiense plegará alas en el hardware y concentrará sus esfuerzos en el desarrollo de software. Esto no quiere decir que las BlackBerry desaparezcan, sino que la compañía cederá sus derechos a otras empresas para que fabriquen en su nombre. Esa fórmula es la misma que utilizó la mítica Nokia con Microsoft, aunque la aventura acabó en un fracaso atronador.

Nokia prepara su vuelta

Para salvarse del desastre, Nokia se agarró como un clavo ardiendo a la compañía fundada por Bill Gates, que en el 2014 adquirió su negocio de móviles y la marca. El proyecto ha hecho aguas. Su sistema operativo Windows no tiene nada que hacer contra el iOS de Apple y el Android de Google. Las ventas de los Microsoft Lumia se desplomaron un 70 % en un año y la compañía anunció hace unos meses el despido de otros 2.000 trabajadores de sus fábricas. Microsoft parece haber aprendido la lección, no abandonará su sueño de fabricar móviles inteligentes, aunque se centrará en el negocio de los terminales de alta gama y dejará los básicos a empresas como Acer, Alcatel o HP.

Los móviles Nokia, por su parte, parece que volverán a resurgir de sus cenizas de la mano de otras dos compañías. Una, totalmente desconocida y de nueva creación, HMD, con sede también en Finlandia, que ha llegado a un acuerdo con Nokia Technologies, dedicada a redes de telecomunicaciones, para cederle patentes, derechos de marca y de imagen, para comercializar móviles y tabletas. También adquirirá los derechos de uso de la marca Nokia, en manos aún de Microsoft. Esta, a su vez, venderá los activos de telefonía móvil que posee del grupo finlandés a FIH, filial de la multinacional taiwanesa Foxconn, el mayor fabricante de móviles del mundo, que ensambla aparatos de casi todas las marcas desde Apple a Samsung o LG.

Motorola, china

Otra marca mítica fue la estadounidense Motorola, cuya división de móviles fue adquirida por Google en el 2011. Tres años después se la vendió a la china Lenovo, que mantiene la marca. El buscador se quedó con sus patentes. Motorola pasará a la historia por comercializar en 1983 el primer teléfono móvil, cuyo apodo ya lo dice todo: el ladrillo. Pesaba 800 gramos.

Dos años después saltó al estrellato la alemana Siemens con un modelo que parecía un bolso femenino de lo grande que era. Tras varias décadas de reinado, el fabricante entró en barrena y en el 2005 vendió la división de móviles a la taiwanesa Ben Q, que corrió una suerte aún peor. En el 2006 se declaró en quiebra y desaparecieron los móviles Siemens. Ben Q sigue operando en su país como fabricante y montador, pero solo usa su propia marca.

Y Ericsson, japonesa

La sueca Ericson corrió una suerte parecida a la de sus entonces competidores. Para superar la crisis decidió fusionarse con Sony y es 100 % japonesa. Ericson sigue existiendo, pero se dedica a la fabricación de equipos de redes de telefonía.

Muchos se preguntarán también qué habrá sido de Alcatel. Pues sigue vivita y coleando. De las míticas es quizá la que menos sobresaltos ha soportado en los últimos años. La antaño compañía francesa vendió su división de móviles a la china TLC en el 2004 y ahí sigue la alianza.

La llegada de los teclados táctiles, fundamentalmente de la mano de Apple, supuso el fin para muchas de las marcas pioneras en el negocio. Ahora, un error de diseño o de fabricación puede ser la estocada para cualquier empresa. Lo sabe bien Samsung, aunque todavía está por ver qué consecuencias a medio plazo tendrá el fiasco del Galaxy Note 7. La fuga de clientes por el incendio de las baterías puede acabar con el fabricante surcoreano fuera del trono de fabricantes.

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