Los restaurantes gallegos estarán obligados a entregar las sobras a los clientes si estos lo piden

La Xunta también prohibirá en un año las vajillas de plástico y las bandejas de alimentación de un solo uso


Santiago

A las vajillas de plástico y a los recipientes de alimentación de un solo uso que se entregan en algunos restaurantes les quedan aproximadamente un año de existencia en Galicia. Es el tiempo que necesita la Xunta para la actualización y tramitación de la Lei de residuos, que está en fase de anteproyecto y que podría aprobarse en el Parlamento en el último trimestre del 2019.

Buena parte del articulado del texto fija objetivos medioambientales sobre desperdicios alimentarios, plásticos, envases y la gestión de los mismos a medio plazo, pero la medida que se refiere a la venta de platos, vasos, tazas, cubiertos, pajitas o bandejas de plástico será de aplicación inmediata, adelantándose algo más de un año a los plazos que había fijado la UE. Sí estará permitida la utilización de vajilla que esté compuesta en un 50 % por material biodegradable, y los negocios de restauración tendrán la obligación de darle la posibilidad al cliente de llevarse los restos -en un recipiente ajustado a la normativa- siempre que así lo desee, algo que ya ocurre en la actualidad de forma voluntaria en la gran mayoría de los establecimientos.

A lo largo de sus 88 artículos, la ley establece diferentes horizontes en el calendario. Menos inminente que todos los aspectos relativos a los enseres de plástico, que siguen la senda iniciada por el uso de las bolsas en supermercados, será la obligatoriedad de que los concellos hagan una recogida separada para los biorresiduos antes del 31 de diciembre del 2023, una medida con la que se pretende contribuir al objetivo de que en el 2025 la disminución de los residuos que llegan a las plantas alcance el 15 %, una reducción que a nivel estatal se fijó en el 10 %.

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Precinto solar de primero y tapones de segundo, ¿acabaremos comiendo plástico? Está por todas partes. Ya se han encontrado residuos plásticos en animales marinos y micropartículas en el intestino humano. En el Oceanográfico de Vigo llevan años estudiando su impacto sobre el ecosistema

La norma pone la lupa en nuevas conductas que permitan la recogida de ropa y otros elementos textiles o los residuos peligrosos de origen doméstico, así como incrementar la recuperación de envases, de tal forma que dentro de seis años se recicle un 65 % del peso total, y en el 2030, un 70 %, según explicó la conselleira de Medio Ambiente, Ánxeles Vázquez, que llevó el anteproyecto al Consello da Xunta.

Otra de las novedades es la obligación para los productores de residuos comerciales no peligrosos o para los de residuos domésticos de informar de las cantidades generadas en el primer trimestre del año siguiente al ejercicio, con el fin de que se puedan contabilizar los datos. Y además, en otro ámbito, se tipifican sanciones para empresas o particulares que realicen obras o desarrollen cualquier tipo de actividad sobre un suelo declarado contaminado sin la adopción de medidas de recuperación.

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