RÍO DE LA SARDINA
29 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.En el cuaderno de bitácora del entrenador del Racing, deberá poner con letras en rojo, para no olvidarse, falta un líder. El equipo ferrolano tiene en su juego momentos de esplendor, de vibración, pero le falta un hombre que desde cualquier parte del rectángulo sea referencia y lleve la batuta. Contra el Real Jaén se luchó y también hubo relajación, y por aquí se coló el empate postrero. El principal protagonista, esta vez fue Darmon. El galo tuvo el balón más de cincuenta veces en sus pies, batalló y lo distribuyó con posibilidades a sus compañeros, pero no lideró el equipo. Manel rubricó por veces su calidad, sacó algunos centros de su zapatilla, pero tampoco fue el patrón. Nogueira ve puerta y desengancha su equipo fácilmente del contrario. Su función da para más. Y Razov estuvo celoso por marcar. el estadounidense manda, pero en silencio, y por todo ello esta vez los ferrolanos tocaron música de fiesta menor, ya que les faltó el director. Así las cosas, los locales fueron superiores a sus rivales en el primer tiempo y parte del segundo, hasta que se agotó el orden y se perdía con facilidad el balón. El empate es una de esas cosas del fútbol que a veces tienen difícil explicación, por eso este resultado fue doloroso para los aficionados, y a los jugadores se les quedó cara de tonto. Los visitantes no lo esperaban. Muestra de ello es que acumularon siete hombres altos en defensa. Al Racing le dejaban llegar al borde del área. Unos y otros manejaban el partido hacia sus intereses. Los verdes tuvieron el arranque deseado creando ocasiones de gol mientras los aceituneros en ataque ofrecían detalles. Y así son estas historias, con este resultado seguimos en el pelotón de los estancados, además encajando el octavo gol a la salida de córner, muy a tener en cuenta por el dirigente y los dirigidos.