El abrazo del oso

FRANCISCO VARELA

FERROL

CONTRAPUNTO | O |

25 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EL EFECTO Carod Rovira y la coyuntura electoral han tirado por tierra el consenso en el Concello de Ferrol en materia de violencia. Porque el incidente ocurrido con el concejal Fernández, zarandeado por un grupo de exaltados, era la ocasión de oro para cerrar filas y cortar el paso a este tipo de fenómenos. Pero la política de la zancadilla se impone a los principios básicos, y de rebote ha generado una crisis en Izquierda Unida. No podía haber salido mejor a quienes les molestan los modos democráticos porque les resultan un obstáculo a sus pretensiones de demostrar que la Constitución de poco sirve. ¿Y ahora qué? Con la sentencia de Lugo que condena con descarada desproporcionalidad a otros dos exaltados sindicalistas ya tenemos candidatos para nuevos mártires, ahora en Ferrol. Por eso, en estas circunstancias, es cuando nuestros representantes políticos deben demostrar su talla con un acuerdo unánime producto del pacto y el consenso. Ello no quiere decir que la víctima no tome las decisiones que su real saber le oriente. Pero parece que había prisa en que la cosa acabase mal. ¿Ante un nuevo episodio violento en el País Vasco se reproducirá el esquema? ¿Qué hará el Bloque entonces? Acorralar a los nacionalistas para que se entreguen al abrazo del oso de su sindicato hermano puede ser muy divertido pero ayudará muy poco a que alguna central acabe con los gérmenes violentos y antidemocráticos que se agazapan en su seno y que aparecen periodicamente como los ojos del Guadiana. Pero también existen grupúsculos parecidos en la derecha y no por eso se le descalifica en su conjunto. Por eso, bueno será restablecer el diálogo democrático en el concello, que falta hará para atacar el problema que de verdad existe: Izar.