La cara dulce de la celebración

Elena Dopico FERROL

FERROL

CÉSAR TOIMIL

Reportaje | Postres típicos del día de Todos los Santos Las pastelerías ferrolanas vendieron más huesos y buñuelos que nunca, tantos que algunos de los establecimientos ya no tenían existencias a primera hora de la mañana

01 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?errol amaneció desierto el día de Todos los Santos. Durante la mañana de ayer casi no se veía a nadie por las calles del centro y los aparcamientos se encontraban inusualmente vacíos. Toda la actividad del casco urbano parecía concentrase en unos establecimientos: las pastelerías. Resulta casi imposible pensar en una época del año sin asociarla a un dulce concreto. En Navidad se prueba el turrón o el roscón de Reyes; en Carnavales triunfan las orejas; en Semana Santa le toca el turno a los huevos de chocolate... Y en el día de Difuntos se llevan la palma los llamados huesos de santo. Sobre todo este año, en el que los ferrolanos han comprado más cantidad de estos postres que nunca. En alguna confitería, como el caso de Gascón, de la Carretera de Castilla, ya no quedaba ningún huesito a primera hora de la mañana de ayer. En otro establecimiento, La Suiza, aseguraban haber despachado alrededor de 18.000 piezas de estos dulces. Los huesos de santo son unos pequeños rollitos elaborados con una base de almendra y con sabores pensados para todos los gustos. Quizá la clave de su éxito radique en la variedad, ya que en algunos establecimientos ferrolanos se podían encontrar hasta 25 rellenos diferentes, que iban desde chocolate a las mermeladas pasando por distintas cremas. Estos productos se despachaban a gran ritmo en las tiendas, todo lo contrario de lo que ocurre con su proceso de elaboración. Todos los pasteleros de la ciudad coinciden en una idea: se trata de unos dulces de confección extremadamente laboriosa. En las confiterías comienzan a preparlos dos o tres meses antes del día de Todos los Santos. Los resposteros refinan almendra, la mezclan con azúcar y hacen una masa. Estiran esa masa hasta dejarla muy fina, la cortan en pequeños cuadrados y, posteriormente, los enrollan. Una de los secretos consiste en dejarlos secar el suficiente tiempo antes de rellenarlos. Los comercios comienzan a vender los huesitos después del día del Pilar y suelen acabar sus existencias el 1 de noviembre. Otros pasteles En las bandejas de los compradores no sólo se encontraban huesos de santo. Otro de los postres tradicionales de estas fechas son los buñuelos, compuestos por una masa frita rellena de crema, nata o yema. Estos dulces no se preparan con tanta antelación, sino que en la mayoría de las pastelerías esperan al último fin de semana para ofertárselos a sus clientes. En este caso, los expertos aseguran que la clave consiste en encontrar el punto justo para que no sepan a aceite. En el mundo de la respostería también se importa gastronomía de otros puntos del país. Los panellets , unos dulces típicos catalanes hechos de mazapán, ganan cada año más adeptos en Ferrol. Lo que no logran explicar en las pastelerías ferrolanas es el origen de la tradición de estos dulces. «Sólo sé que los elaboraba mi abuelo, después lo hizo mi padre y ahora me toca a mí», explica Julián López, responsable de La Suiza. Los profesionales aseguran que no importa el pasado, sino continuar endulzando la celebración.