Crónica | Por la carretera de los mil molinos
08 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?na señal de dirección prohibida en medio de la calzada recibía hasta anteayer al conductor que se topaba de frente con la variante nueva de As Pontes a la altura del barrio de A Casilla. Ahora, la bienvenida es otra: «Atención. Carretera en obras». El límite de velocidad es de 60 kilómetros por hora. En cuestión de cuatro minutos se recorren los 3.600 metros de asfalto reluciente que cubre la calzada de la circunvalación. En O Brixeo quedan atrás las máquinas encargadas de construir el enlace nuevo, el causante de tanto lío. Son las 14.15 horas y Ortigueira se encuentra a 28 kilómetros de distancia. El coche tira millas a lo largo de la AC-101, una carretera cómoda, remodelada recientemente, y con curvas amplias. El gran peligro son los animales sueltos, como rezan las distintas señales que salpican el vial. Al fin y al cabo se trata de una carretera de montaña que atraviesa el monte Caxado, la cumbre la provincia con 756 metros de altitud, y una sierra, la de A Faladoira, en la que pastan libremente vacas y caballos. Hay que andar atentos porque no es el primer animal que se cruza en el camino de algún conductor. La carretera de Ortigueira es la de los mil molinos de viento, omnipresentes a lo largo de todo el trayecto. Después del Caxado aparece la sierra de A Faladoira, donde se erige un gran complejo eólico de Endesa situado a caballo de los concellos de Mañón y Ortigueira. El reloj marca las 14.35 horas en la rotonda de Cuíña, en Ortigueira, donde desemboca el vial y se une al que va de Ferrol a Viveiro.