Isaac Díaz Pardo y Teócrito

Francisco Varela FERROL

FERROL

Crónica | Un homenaje histórico Conselleiros, diputados, los tres rectores universitarios de Galicia, sindicalistas y gentes del trabajo y la cultura se sumaron a la iniciativa de Fuco Buzán que desbordó todas sus previsiones

05 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?ran las dos de la madrugada y su intervención que ponía broche a la cena en la Feria de Muestras. Isaac Díaz Pardo disimuló su emoción con el ingenio que sólo él es capaz de sacar a relucir en momentos trascendentales. Había llegado al teatro Jofre poco antes de las siete y media de la tarde y por el escenario desfilaron doce oradores (desde el presidente de la asociación Fuco Buxán Lalán Rodríguez Carballeira al vicepresidente de la Xunta Méndez Romeu), cuatro poetas, asistían también los tres rectores de las universidades de Galicia y el grupo Millaroiro, con un concierto especial de tres cuartos de hora. La cena, prevista para las diez de la noche comenzó pasadas las once y a su término siguieron otras quince intervenciones. Isaac puso en pie su diminuta figura, tras agradecer uno por uno a muchos de los presentes su presencia, y ¿qué hacer? Pues se sacó del bolsillo a Teócrito y contó aquel chiste de los leones en la arena de Roma: echaron a un cristiano para que se lo comiesen las fieras. El hombre acercó sus labios a la oreja del felino y, mansamente, el monstruo dio media vuelta y se volvió para su jaula. Echaron otro león todavía más grande pero el cristiano repitió la faena. Discursos El emperador, sorprendido, llamó a la grada al amansafieras y le preguntó qué les decía: «Eu, nada, dígolles que os romanos, despois de comer votan discursos...» A Isaac, tan hábil en la oratoria como su viejo amigo Blanco Amor, se le cayó el auditorio a aplausos y risas. Sólo él es capaz de romper la somnolencia de siete horas de mítines con una salida así. Y sólo Fuco Buxán puede organizar una ceremonia como la vivida en Ferrol la noche del viernes. Desde su pequeña oficina de Caranza, su presidente auxiliado por Rafael Pillado, José Torregrosa, Enrique Barrera y los demás militantes culturales montaron el evento y prepararon la edición de una excelente biografía del homenajeado, que a sus 86 años mantiene una lucidez envidiable. El programa mantuvo aquel modelo de la transición democrática cuando, con la explosición de las libertades, era muy frecuente el acto-mitin-cena con personalidades como Rafael Alberti, Blanco Amor, Tamames, Blanco Amor... Pena que con Isaac no estuviesen el viernes, a su lado, Lorenzo Varela y Luis Seoane. O Arturo Cuadrado. Pero él fue capaz de llenar ese vacío y Fuco Buxán de reunir en una misma ceremonia a mariscadores de Ferrol con su patrón mayor a la cabeza, el comité de empresa de Cerámicas do Castro, diputados y representantes institucionales para demostrar que la formulación política de la alianza de las fuerzas del trabajo y de la cultura sigue teniendo vigencia. Y decenas y decenas de personas individuales que pagaron los 35 euros de la cena y consiguieron un sitio. Muchos otros no lo consiguieron porque el aforo no daba para más. Porque Isaac fue siempre la persona a la que se recurrió para editar multitud de memorias, libros de historia o recopilaciones de todo tipo. Allí estaba Ediciós do Castro para sacar a la luz la memoria colectiva sin pedir absolutamente nada a cambio. Sólo por eso es merecedor del homenaje que Ferrol le brindó a través de Fuco Buxán. Imposible encontrar hoy alguien como él, un pequeño gladiador que pisa dos siglos.