La Mirilla
07 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La fotografía vuelve a atraer la atención del ojo curioso de La Mirilla. Y lo hace por una causa solidaria, de ésas que consiguen multiplicar el valor que ya de por sí tiene toda obra de arte. No hay más que darse una vuelta por la galería Sargadelos para darse cuenta de lo que les estoy hablando. Allí recalaron ayer las estupendas fotografías captadas por Alfonso Costa (Noia, 1943) durante un reciente viaje que realizó a Níger , invitado por Acción contra el Hambre , para conocer la situación del país, considerado por la ONU como el más pobre del mundo. Lo que se encontró Costa en el país africano le conmocionó: hambre, falta de agua, madres que apenas pueden sacar a sus familias adelante... Pero no fue lo que más le sorprendió. «Lo que más me llamó la atención fue la alegría que se respira allí; a pesar de tanta pobreza y tantas penurias, la gente es muy amable y te abre las puertas de su casa. Y fue eso, precisamente, esa sonrisa de la gente, lo que yo he tratado de reflejar en mis fotografías», me contaba ayer Costa con la mente puesta en el recuerdo. Además de inaugurar la exposición, el acto celebrado ayer en Sargadelos sirvió también para presentar los grabados que Níger inspiró al artista de Noia. Son 60 carpetas con cinco grabados cada una de ellas, todas numeradas y firmadas, y que, al igual que las fotografías, se han puesto a la venta en Sargadelos. Estoy segura de que a quienes los compren nos les dolerá el bolsillo, porque todo lo que se recaude, hasta el último céntimo de euro, se destinará a los proyectos que Acción contra el Hambre desarrolla en el Níger, donde cuenta con tres campamentos. «Pusimos un precio simbólico, para que la gente se anime a colaborar y así podamos recaudar la mayor cantidad de dinero posible», advierte Costa. En el acto celebrado ayer en Sargadelos se respiró arte por todos los rincones. Además de ver las impresionantes imágenes del renombrado pintor y fotógrafo gallego, los asistentes pudieron escuchar a la poeta Eva Veiga y al escritor Francisco Fernández Naval recitando preciosos versos. Si ayer no pudieron asistir al acto, no se preocupen. Antes de viajar a Madrid y a otras ciudades, la exposición permanecerá en Ferrol 15 días. No nos la podemos perder. Poco antes de fijarse en Sargadelos, La Mirilla puso el ojo en Caranza. Allí se sintieron ayer muchas mariposillas bailando en el estómago. Y, si no, que se lo pregunten a las modelos que protagonizaron el desfile de moda organizado por Asociación de Mulleres Barrio de Caranza dentro de las actividades programadas con motivo de la XIII Festa da Muller . Un sarao éste que, por si no lo saben, se celebra en el barrio ferrolano desde el pasado día 7 y hasta el domingo, para reivindicar los derechos de las mujeres. Y también para exaltar las muchas cualidades que tenemos las féminas, que son muchas, no se vayan a creer (al igual que los hombres tienen las suyas, no me vayan a acusar ahora de ser una fundamentalista de género). Pero a lo que íbamos. Resulta que en el desfile de ayer las alumnas del taller de corte y confección de la asociación se pudieron lucir de lo lindo, porque las prendas que vistieron las modelos no fueron otras que sus propias creaciones. La fiesta proseguirá hoy en el centro cívico de Caranza con exhibiciones y con la celebración de un concurso de tartas (a eso de las siete de la tarde). Y hoy despedimos La Mirilla con el Centro de Educación Especial Carmen Polo . ¿Por qué? Pues porque un grupo de alrededor de treinta alumnos del centro ferrolano visitaron esta misma semana las instalaciones de la central de La Voz de Galicia en Sabón. Seguro que a más de uno se le habrá despertado el gusanillo periodístico tras conocer de primera mano la redacción y haber visitado la rotativa y el Museo Santiago Rey Fernández-Latorre , donde se exhiben dos mil cabaceras de periódicos de todo el mundo y una muestra de las primeras máquinas con las que se empezaron a hacer los periódicos, como liniotipias y rotoplanas. Entonces no había ordenadores como éste, con el que a mí, ahora, no me queda más remedio que decirles... adiós.