El alcalde retoma el plan para que Aduanas sea del Concello

R. S.

FERROL

Dos edificios del Estado, los que dieron servicio a Aduanas y a Hacienda, están vacíos desde febrero del 2006, cuando sus servicios se empezaron a prestar en las nuevas instalaciones de Caranza. Su valor es innegable por estar en el lugar que ocupan, pero también por su cualidad arquitectónica. El primero ocupa más de 500 metros metros cuadrados en tres plantas, en plena fachada marítima de Curuxeiras y data de los años 80; el segundo son cuatro alturas en una de las calles principales del centro de Ferrol.

Para ellos propone Vicente Irisarri, alcalde de Ferrol, usos municipales ligados a la Universidad (localización para la UNED, en tanto que todo el edificio de la calle María se quiere para Urbanismo y Obras), dependencias administrativas (el nuevo Imfacofe) o una sede para dirigir la candidatura de Ferrol hacia Patrimonio de la Humanidad.

Esas utilidades se las manifestó ayer el regidor socialista a Carlos Álvarez Morales, delegado en A Coruña de la Agencia Tributaria, con quien visitó la antigua sede de Aduanas en compañía del concelleiro de Facenda, Ramón Veloso. El proyecto para que esas dependencias pasaran al inventario municipal ya se inició a mediados del año pasado, como advirtió en pleno a finales de julio del 2006 el entonces concelleiro de Urbanismo, Guillermo Evia (PP), siguiendo una moción que aprobó la corporación ese año para lograr el local de Aduanas.

Durante el encuentro que mantuvieron los tres en Ferrol, el alcalde reiteró su petición formal ante la Agencia Tributaria para que esos dos inmuebles pasen al patrimonio ferrolano de manera que se le pueda dar alguna utilidad pública. Es la segunda cita que tiene Irisarri con Álvarez en las últimas dos semanas.

El propio delegado de la Agencia Tributaria explicó que esos edificios están a punto de pasar a ser Patrimonio del Estado en tanto que su desafección está en marcha. El Concello tendrá así que dirigirse al Ministerio de Economía para saber si esos dos inmuebles pueden acabar en manos municipales.