El legendario base del Madrid habló en Ferrol, invitado por Cefeor, del «liderazgo al servicio del equipo»
24 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Permítasenos, aun recurriendo una vez más al tópico y a lo ya sabido y a lo que en cualquier caso también es innegable, recordar que Juan Antonio Corbalán es una leyenda del baloncesto. Incluso un mito, podría decirse directamente. Y permítasenos añadir, inmediatamente después, que ahora, volcado en el mundo de la empresa, él es también un conferenciante que sabe transmitir muy bien lo que quiere decirles a quienes acuden a escucharlo. Un hombre convencido de que -como en aquel Real Madrid y en aquella selección española de baloncesto a los que les dio, volvamos a los tópicos y a las evidencias, muchas tardes de gloria- lo que importa es trabajar en pos de un objetivo común, y de paso repartir juego. El salón de actos de la Fundación Caixa Galicia se llenó ayer para escuchar a Corbalán, durante la conferencia organizada por la Confederación de Empresarios de Ferrolterra, Eume y Ortegal, que preside Ángel García. Corbalán emocionó al auditorio, a un público del que formaban parte desde empresarios hasta jóvenes estudiantes, y entre el que se encontraba su amigo Juan Fernández, al que se dirigió en plena conferencia para viajar juntos, de la mano de los recuerdos, a través del tiempo.
Hablando de recuerdos, Corbalán citó el ejemplo de Cristóbal Rodríguez, un jugador que para él simboliza el espíritu del mejor Real Madrid. Un deportista que no fue una estrella, pero sí algo mucho más útil: el auténtico transmisor de una cultura, de una forma de hacer las cosas, que en su opinión es el verdadero camino del éxito. El camino que se asienta sobre las «personas de ley», el que enseña la importancia de la «pertenencia» a un conjunto en el que la motivación es, como mínimo, tan importante como lo es talento.
Responsabilidad
«Las culturas no se mantienen solas», afirma Corbalán, que cree en la importancia de saber transmitir lo que la responsabilidad dignifica, como «hacía Antonio Díaz-Miguel», el seleccionador nacional de baloncesto que llevó a este deporte en España a lo más alto.
«Siempre hay una excusa para esconderse detrás de ella», dice Corbalán. Pero inmediatamente advierte de que él no cree en quienes actúan de esa manera. Lo suyo es algo muy distinto. Optar -subraya- por no eludir los retos.