Cada verano 700 niños practican este deporte, que inicia su semana grande con el Pantín Classic y Surfusiom
31 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El gusanillo del surf va en aumento en las escuelas de la comarca. A las 156 personas de Ferrolterra inscritas en la Federación Galega de Surf, hay que sumar los casi 700 niños que engrosan las listas de aprendices de las escuelas de la zona, y que por tanto, ayudan a mantener viva la afición por este deporte.
La ya tradicional celebración del Pantín Classic, que este año llega a su edición número 21, fomenta el interés de los más pequeños de la casa por este intrépido deporte, que cada año concentra sobre las olas de Doniños y Pantín a los mejores surfistas del mundo y a miles de visitantes. Este hecho, junto al buen hacer de los más veteranos como Vicente Irisarri o Carlos Bremón, provocó que varios jóvenes que en su momento disfrutaban sobre las crestas de las olas a formar las dos escuelas de surf que hay en la comarca con el fin de instruir a las nuevas generaciones y formar equipos para competir en los diferentes campeonatos.
Y esto es lo que llevan haciendo desde hace varios años Carlos Betoño, director de El Club Grosso, y Miguel Galeiras, gerente del Club de Surf Playa de Pantín, quienes perciben cada vez más un creciente interés por el corcho.
«En los últimos años hemos notado un incremento en el número de niños que se apuntan a los cursillos de verano. Este año tuvimos una media de 25 cada semana durante los meses de junio, julio y agosto», asegura Carlos Betoño, quien añade que el «surf ya no es solo cosa de chicos, sino que ahora la proporción entre chicos y chicas está pareja».
Según comenta Galeiras, este año se ha mantenido el número de alumnos que se quieren iniciar en los cursos con respecto al año pasado. «Hay que tener en cuenta que todavía no ha tenido lugar el Pantín, que siempre atrae a gente», advierte.
Nuevas generaciones
Cualquier niño que siente pasión por el agua puede iniciarse en las escuelas de surf de verano, cuyos únicos requisitos son saber nadar correctamente y tener más de siete años, aunque «cuanto antes se inicien en el deporte mejor, porque ya se sabe que los niños son como una esponja», advierte Betoño, que trabaja para que el interés por este deporte acuático no decrezca durante la temporada de invierno, de octubre a mayo. «Estamos trabajando, junto con las APA de los colegios y la Consellería de Educación, para introducir el surf y el bodyboard como actividad extraescolar durante los meses de invierno entre los niños de 8 y 12 años», apunta el director del Club Grosso, con la misma ilusión que un niño con zapatos nuevos.
Por su parte, Galeiras asegura que en este punto todavía falta mucho por hacer porque no hay conciencia de que los padres y los hijos surfeen juntos, sino que más bien es al revés: «Los hijos son los que se apuntan primero y luego a veces vienen los padres. Nosotros les damos unas clases gratis. Sería muy bonito que viniera toda la familia a pasar un día sobre las olas, como sucede en Francia o en el País Vasco».
Y es de estas nuevas generaciones de aprendices de donde están saliendo una docena de jóvenes que seguramente conducirán al surf gallego hacia lo más alto en los próximos años.