El pleno debatía una moción para suspender la revisión del censo de propiedades planteada por el PP y acabó convirtiéndose en una batalla dialéctica plagada de insultos
28 nov 2008 . Actualizado a las 12:02 h.Se esperaba una jornada tensa en Cabanas, sobre todo después de la que se lió el día anterior. La protagonista: la revisión catastral que plantean el gobierno municipal formado por el PP y la Asociación de Electores de Cabanas (AEC). La suspensión del pleno del miércoles y la llamada del alcalde a la Guardia Civil indignaba todavía ayer a los vecinos, muchos de los cuales se preguntaban todavía cómo podía ser que los agentes del cuerpo armado hubieran entrado a las puertas del salón de actos, precisamente así, armados.
Y si la sesión del miércoles fue más movida que de costumbre, ayer los vecinos pusieron el despertador algo más temprano de lo habitual y a las ocho y media de la mañana se presentaron puntuales como un reloj en el Concello: a ver qué tenía que decirles Germán Castrillón tras la negativa a incluir su propuesta de supresión de la revisión catastral avalada por 613 firmas.
Y no fueron precisamente piropos los que lanzaron el centenar de vecinos que ayer, a pesar de las intempestivas horas, abarrotaban la sala de sesiones. Su objetivo: el alcalde popular. A él fueron dedicados calificativos como «mentiroso», «dictador», «malversador» o «culpable», entre los de «¡Fuera!» que no podían faltar.
Ayer, la oposición del BNG y del grupo mixto PSOE e Iniciativa Vecinal Cabanesa (IVC), iniciaron sus intervenciones solicitando que se incluyeran nuevas propuestas en el orden del día -la de los vecinos, la rebaja del IBI del grupo mixto, y la aprobación del Plan de Obras e Servizos de la Diputación-, a las que acompañaba su repulsa por lo acontecido en la jornada del miércoles y bajo la amenaza de abandonar la sala: «É unha vergoña cun presidente democrático chame ás forzas do orden público para reprimir manifestacións de veciños», afirmó el edil de ICV, Juan María Campos.
Pero eso solo fue el comienzo. Los ánimos comenzaron a caldearse con la intervención de los populares por boca del concejal de Facenda e Patrimonio, Luis Chillón, que justificó la revisión catastral en la actual Ley del Suelo y manifestó no estar en contra de la recogida de firmas, es más, llevaría al grupo a «reflexionar». Pero fueron sus críticas a la actuación de los concejales de la oposición lo que desató el enfado de los vecinos: «El tema de traer pancartas es propio de batasunos», tras lo que llegaron los primeros gritos y también las primeras advertencias del alcalde: «O se mantiene el silencio o suspendemos el pleno».
A partir de entonces, todo fue un cruce de acusaciones. La oposición tachaba al alcalde de haber solicitado la revisión catastral, el grupo municipal se defendía argumentando que es el Ministerio de Economía quien pone en marcha el sistema; unos que no es beneficioso, otros que sí; unos que se hinchan los valores catastrales, otros que no; unos que la Valencia de Rita Barberá paralizó el proceso, otros que hacen oídos sordos... Y en medio, los vecinos que pedían continuamente explicaciones al regidor, como si se tratase de un grupo más de la oposición. Acusaciones de fraude, de ocultación de información sobre el proceso, diferentes versiones sobre una misma reunión a la que todos asistieron... Y cada uno hablando de la feria según le va en ella.
«É un saqueo aos veciños en tempos de crise», dicen desde el BNG. «Lo que no es justo es que alguien que construyó una casa en 1970 pague lo mismo que alguien que lo hizo en el 2000», responde Castrillón. Entre medias, la vecina que se levanta y le espeta al regidor lo que le ha subido la contribución. Y todo, animado por la petición del PSOE de dimisión del gobierno en bloque. Se lío y gorda en Cabanas. Resultado: moción denegada y adelante con la revisión.