González Cela y Rosa Méndez ganan los premios de investigación de la UDC
02 dic 2008 . Actualizado a las 12:05 h.Los premios de investigación González-Llanos y Concepción Arenal no volarán este año a algún lugar lejano de España. Ni tampoco del extranjero. Porque, en esta ocasión, el jurado de los dos galardones -convocados por el Concello y la Universidade da Coruña (UDC)- han decidido premiar el talento de dos cerebros de la ciudad: la historiadora y experta en patrimonio Rosa Méndez y el ingeniero naval Javier González Cela.
Desde Lugo, donde trabaja como profesora de instituto, Méndez se mostraba ayer entusiasmada con la concesión del premio. Y no solo por la cuantía del mismo (12.000 euros contantes y sonantes), sino también -y sobre todo-, porque el galardón le permitirá publicar su trabajo tal y como ella lo concibió.
Méndez se hizo con el Concepción Arenal de Humanidades por la obra A conservación dos monumentos arquitectónicos de Galicia (1840-1940) , una tesis para cuya elaboración estuvo buceando en archivos de Galicia y de Madrid durante dos años, y que, además, le valió su título de doctora en el 2002.
Desde entonces, la historiadora recibió numerosas ofertas para publicar el trabajo, pero siempre con la condición de que redujese sus páginas de forma considerable, algo a lo que ella se negó sistemáticamente. De ahí la alegría que sintió al saberse ganadora de la nueva edición del Concepción Arenal.
El trabajo por el que se llevó los laureles analiza la situación de alrededor de sesenta Monumentos Nacionales de Galicia durante los cien años comprendidos entre 1840 y 1940, un período que, según subraya Méndez, resultó «terrible» para el patrimonio de las cuatro provincias, debido, entre otras causas, al proceso de desamortización -que provocó el abandono de los monasterios-, las revueltas de la República y la Guerra Civil.
Entre otros episodios dignos de recordar, el trabajo de Rosa Méndez recoge los intentos que hubo en Lugo, por parte del Ayuntamiento y de varios colectivos ciudadanos, de tirar abajo su imponente muralla romana -hoy Patrimonio de la Humanidad-, «porque decían que no dejaba crecer la ciudad e impedía que corriese el aire». «Al final consiguieron el permiso -apunta la historiadora de Ferrol-, pero afortunadamente no la derribaron por falta de dinero para pagar la recogida de los escombros».
Y mientras Rosa Méndez investigaba el pasado, Javier González Cela se exprimía el cerebro para ampliar el horizonte de las personas con discapacidad. Porque eso, precisamente, es lo que ha conseguido el proyecto por el que este joven ingeniero naval de 34 años se ha llevado el premio González-Llanos.
Bajo el título Proyecto de embarcación adaptada a discapacitados , este ferrolano presentó al certamen el diseño de una embarcación de 4,6 metros de eslora y propulsada a vela, capaz de ser manejada por personas con problemas de movilidad gracias a una especie de palanca de mando -o joystick - que permite controlar la dirección de la nave.
Además, según explica González Cela -que estudió Ingeniería Técnica Naval en la Politécnica de Serantes y Arquitectura Naval en Southampton (Reino Unidos)-, en el diseño de la nave se incluyó un sistema de estabilización especial, similar al que utilizan los barcos de la Copa América, para reducir al máximo el riesgo de vuelco.
Al igual que a Rosa Méndez, el premio González-Llanos le ha reportado a Javier González Cela un total de 12.000 euros para el bolsillo. Pero esa no ha sido la única recompensa que ha tenido su trabajo, porque, gracias a su diseño, los beneficiaros de la Fundación María José Jove ya pueden disfrutar de una salida al mar en todo un señor velero.
Y es que la organización con sede en A Coruña dispone desde hace poco tiempo de las cinco primeras unidades de la nave diseñada por el investigador ferrolano. Fueron fabricadas por Polymar y Coruñesa De Composites, y no serán las últimas. «Ya tenemos nuevos encargos», dice satisfecho Javier González Cela.