«No pienso retirarme jamás»

FERROL

El intérprete ferrolano reivindica la vieja escuela de actores españoles y el teatro como el lugar donde puede sentirse creador de los proyectos: «Es la casa del actor»

04 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Pasará su 38 cumpleaños sobre las tablas del Pazo da Cultura naronés, el 17 de enero, de la misma manera que espera que acaben sus días: trabajando. Ese es el secreto del éxito del actor ferrolano Javier Gutiérrez Álvarez (Ferrol, 1971), un «culo inquieto», como él mismo se define, curtido en el escenario a base de una larga trayectoria teatral y numerosos papeles en la pequeña y la gran pantalla, que le otorgaron la popularidad.

-¿Cómo se siente al actuar en su tierra?

-Siempre es motivo de alegría volver a la casa de uno y que el público vea cómo he crecido y disfruten de tu trabajo. Pero tengo una espinita clavada, porque me produce mucha envidia como ferrolano el hecho de volver a Narón a hacer teatro. Me la produce como espectador, por el atrevimiento, el riesgo y la inteligencia que demuestra. No así Ferrol, que ha caído en la tristeza más absoluta y en el aburguesamiento. Que un ferrolano protagonice un trabajo y que desde su ayuntamiento no se haga ni siquiera un intento por programarlo me produce mucha tristeza.

-¿Teatro, cine o televisión?

-El teatro es la casa del actor y donde uno se siente un creador. En el cine y la televisión formas parte de una maquinaria y no puedes controlarlo; en el teatro, sí. Por eso el actor se siente mucho más cómodo y a gusto sobre el escenario. Sobre todo, porque normalmente hay textos mucho más interesantes.

-¿El papel de su vida?

-No creo que haya papeles en la vida de uno, sino personajes que uno quiere hacer en la vida. Pero hay que llegar a cierta edad para hacerlos y dar las caras, arrugas o la forma de andar que precisan. De momento me contento con que me ofrezcan historias interesantes que me puedan enriquecer profesionalmente.

-Es el eterno secundario... ¿se siente cómodo en ese papel?

-Para mí es más importante que el personaje tenga algo que contar. No me importa el número de líneas, sino lo que digan. Se me asocia mucho a la comedia y a papeles de secundario, pero de los trabajos de los que más contento estoy son de otro tipo, como por ejemplo el de la película La habitación del niño, de Álex de la Iglesia. Para el gran público soy más reconocido en comedias, pero no por ello dejo de ansiar protagonistas y que no pertenezcan a ese género.

-¿Ha pensado cómo le gustaría retirarse?

-No, no pienso retirarme jamás. Reivindico al actor español de la vieja escuela, en la que están Fernando Fernán Gómez, Francisco Rabal, José Luis Ozores, Alfredo Landa, Agustín González, Manuel Alexandre... actores que de haber trabajado en Estados Unidos habrían ganado varios Oscar, y que siguieron en la brecha durante toda su vida. Quiero seguir ese legado y formar parte de esa tradición.

-Habrá mucha competencia para llegar a ello...

-No entro en la carrera de competir. Aspiro a vivir, a enriquecerme y a ser feliz con mi trabajo. Ansío ser un buen actor o contador de historias. Todo lo demás es gratuito.