Una hora de colapso en O Puntal

FERROL

Los vecinos de la zona nedense cortaron ayer de nuevo el tráfico para pedir que se mejore el servicio de autobuses; cientos de vehículos tuvieron que variar su ruta

24 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Por tercera vez en dos semanas, los vecinos de la zona nedense de O Puntal protagonizaron ayer un corte de tráfico para reclamar un mejor servicio de transporte público en el área. Actualmente, la concesión en el lugar es de Arriva, que la cubre con el autobús entre Ferrol y A Coruña. Su escasa frecuencia no solventa las necesidades ciudadanas, que piden que esta se incremente o que llegue hasta el núcleo la línea de Tranvías que hoy se queda en el Camiño do Regueiro, a un kilómetro y medio.

La protesta de ayer fue tan pacífica como larga. Sobre las cinco de la tarde los residentes en la zona comenzaron a congregarse en un paso de cebra del vial que une Neda y Fene. Se reunieron cerca de un centenar de personas que, a las 17.30 horas, hicieron una cadena humana para cortar el paso del autobús de Arriva con rumbo a la ciudad herculina. Una pancarta, un megáfono, silbatos, chalecos reivindicativos... Todo servía para que la reclamación se hiciese notar.

No fue hasta una hora más tarde cuando se disolvió la protesta y la circulación volvió a la normalidad. Aguardaron los manifestantes a que llegase el autobús de Arriva en sentido contrario para, de este modo, paralizar los dos y focalizar las protestas, en este caso, hacia esa compañía. No se evitó, no obstante, que los cientos de vehículos que accedían al lugar en las dos direcciones diesen vuelta y buscasen alternativas por otras pistas próximas. Esto solucionó el problema de que se produjesen retenciones kilométricas, pero no impidió que la zona se convirtiese en un enorme foco de colapso.

Fue media hora después de que se iniciase el corte cuando se personaron en el lugar agentes de la Guardia Civil y de Tráfico. Los primeros reclamaron autorización a los ciudadanos para su protesta. Se les mostró una comunicación enviada el jueves a la Subdelegación del Gobierno informando de su intención de movilizarse. Los segundos ayudaron a regular el tráfico.

Hasta los vecinos indicaban amablemente a los conductores que se bajaban para preguntar por donde escapar del lugar. El objetivo era detener a los autobuses de Arriva. Y se consiguió.

Los frutos de las protestas, no obstante, se hacen esperar. Los ciudadanos aguardan que sea ya por poco tiempo.