Falta rock

FERROL

11 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

No se trata de poner aquí en tela de juicio ni los eurovisivos sistemas de votación por Internet para elegir carteles de fiestas ni la ¿calidad? creativa e interpretativa de Chenoa y D'Nash. Seguro que la triunfita y los chavales, que tienen su público, llenan si se acercan finalmente por estos lares.

No va esto de poner a caer de un burro los gustos musicales de nadie. Solo faltaría. El supuesto pop de los susodichos -y digo supuesto porque no es pop en el sentido purista, ni de lejos- es tan respetable como el nostálgico fado que arrastra gente al Jofre. Cabe todo.

Pero sí es justo decir que en Ferrol falta rock. Y es raro. No es normal que haya que desfilar a menudo a otras zonas de Galicia para poder ver un buen directo cimentado en baterías, bajos y guitarras. La última referencia que tuvimos por aquí de eso fue hace ya casi tres años, cuando Rosendo demostró oficio en la plaza de Armas sobre un escenario pelado. Y le dejó buen cuerpo al respetable. Y si de llenar sitios se trata, tampoco hay que olvidar que no hace demasiado que en A Malata, en los ya olvidados Botafumes, el mismo Rosendo, Barricada y Los Suaves las montaban pardas y convertían Ferrol en fiesta y en playa de desembarco de seguidores.

No se trata de nostalgias. Pero sí de reivindicar que en la oferta sonora haya algo de todo. Porque Ferrol gusta del rock. Y no verlo es un error. Es ciudad de muchas y buenas bandas desde hace décadas. Formaciones con mezcla de músicos jóvenes y de los que peinan canas que son espejo de todo un espectro poblacional. Un prolífico espacio de los llamados grupos de tributo, con cuidadas versiones de grandes nombres que dan buen resultado en pequeñas salas las noches de los fines de semana. Versiones que, claro, no son ni de Chenoa ni de D'Nash.

Y aún así, en Ferrol falta rock. En la propuesta pública local se olvidan de algo que sí miman en otros lugares de similares características. A donde, me temo, habrá que seguir peregrinando.