24 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
La victoria de Xoán Gato en las elecciones de la Cámara no solo es contundente e inapelable. La participación masiva y paciente de los electores -algunos esperaron hasta tres horas para votar- denota ganas de cambio. El respaldo recibido refuerza el liderazgo de Gato y le obliga a contribuir, ahora desde la Cámara -ente discutido por muchos-, a devolver la autoestima a Ferrolterra.