El del sábado es el mayor premio que reparte desde que regenta la pequeña y concurrida administración de lotería del centro comercial Alcampo, pero no el único. «Estamos muy contentos», reconocía ayer María Luisa Cores, dos días después de conocer que de su ventanilla había salido un boleto de la Primitiva agraciado con, exactamente, 2.346.200 euros. La combinación 1, 8, 15, 20, 25 y 36 salió de modo impersonal, a través de la máquina, convirtiendo en millonario a un apostante desconocido. «De momento aquí no apareció nadie, y no creo que lo haga», dice la voz de la experiencia. Se refiere al agraciado, porque ayer, tras mantenerse cerrada el domingo, un enjambre de personas rodearon el establecimiento, sobre todo medios de comunicación y agentes comerciales de los bancos ávidos por encontrar al afortunado. Sin resultado.
Misión imposible
La ubicación de este despacho de loterías en un área comercial dificulta las pesquisas. «Tenemos muchos clientes habituales de toda la semana, pero también viene mucha gente de paso: trabajadores, camioneros que vienen a descargar...», explica María Luisa. Es decir, como buscar una aguja en un pajar.
La lotera se conforma de momento con hacer recuento de los premios que ha repartido hasta ahora: una Primitiva de seis aciertos que valieron 247 millones de pesetas en el año 2000, 240.000 euros de la Lotería Nacional en el 2005, otro primer premio en abril del 2009, una Primitiva de 142.000 euros un año antes y dos quinielas de fútbol de trece y catorce aciertos en los últimos ocho meses. Casi nada.