La mugardesa Metalúrgica del Atlántico es la última en caer por la crisis del negocio del viento
08 sep 2010 . Actualizado a las 13:27 h.La crisis del sector eólico aún no ha tocado fondo en la comarca ferrolana, que se había erigido en capital gallega de este negocio. La recesión económica que afecta a todos los segmentos productivos y la paralización de la actividad con destino al mercado interno ha sumido a las plantas de fabricación de aerogeneradores y sus componentes en una fuerte crisis que ya ha supuesto la desaparición de cientos de puestos de trabajo y el cierre de varias factorías. La última fábrica en prescindir totalmente de su plantilla ha sido la mugardesa Metalúrgica del Atlántico, perteneciente a Talleres Cachaza, lo que ha supuesto la desaparición de 54 empleos.
En los momentos álgidos de actividad -Galicia llegó a liderar el mercado a nivel nacional- el eólico tenía en Ferrolterra plantas que generaban ocupación directa para unas 1.500 personas, aunque la patronal eólica gallega había estimado que este negocio sustentaba alrededor de 3.000 empleos más de forma indirecta y complementaria. Las plantas han destruido alrededor de unos 600 directos y resta por cuantificar su repercusión en los auxiliares.
Sin embargo, la sangría de ocupación en el mercado de fabricación de los molinos de viento en la comarca se hizo patente en Ferrolterra hace alrededor de un año, cuando Gamesa -que cuenta en As Somozas con dos plantas- comenzó a prescindir de los eventuales. Según cifras divulgadas por CC.?OO., ambas factorías han llegado a destruido alrededor de 320 puestos, aunque desde el pasado verano ha comenzado a incorporar a parte de los temporales, con el compromiso de contratar en unos meses a más de un centenar.
Gamesa redujo su plantilla, pero continúa produciendo. Otras firmas no han tenido igual suerte. La pontesa LM Composites dejó en la calle a cien personas, aunque ahora espera recuperar una veintena de empleos; y la ferrolana Barlovento eólica, a otro medio centenar.
Otras firmas también vinculadas al negocio del viento en la comarca cuentan con expedientes de regulación de empleo para su plantilla y se contabilizan por decenas las pequeñas pymes que prestan servicios auxiliares a este mercado -entre ellas, las del montaje y mantenimiento de los parques y el transporte de los molinos- las que también han perdido trabajadores debido a la crisis del sector.
El Grupo Eymosa, que a través de su fábrica de Ventogal en Río do Pozo, vuelca la mayoría de su producción a la exportación, en concreto al mercado europeo, tuvo también el pasado año que suprimir un turno de trabajo, con lo que eliminó medio centenar de empleos.
Hacia el exterior
La patronal eólica gallega venía advirtiendo en los últimos años del riesgo de dejar pasar la oportunidad de que la comunidad mantuviese el liderazgo eólico. Con el retraso del nuevo plan de adjudicación de megavatios en el territorio, a la industria no le ha quedado más remedio que producir exclusivamente para atender la demanda internacional.