Parece que la fiebre de fusiones no afecta solo a las cajas: también los concellos ven que, con el raquitismo actual, no se va a ninguna parte. Todo sea en beneficio del ciudadano. Viendo las opiniones de los alcaldes de la ría sobre el asunto no cabe duda de que este debate, tan necesario desde hace más de una década, comienza a madurar. Es la asignatura pendiente de la transición democrática porque la planta municipal quedó aparcada porque había otras urgencias. Circunstancia que actualmente puede volver a repetirse porque la crisis es lo prioritario. Sin embargo, es precisamente esta coyuntura la que ha suscitado la cuestión porque con los actuales ingresos que reciben las arcas de algunos ayuntamientos a ningún sitio se va. Como alternativa, ante las dificultades que nadie duda plantea la fusión de municipios, está el compartir servicios. Un camino que algunos alcaldes han comenzado despacio, pero que, sin duda, debe afirmarse. Ahí está la piscina que construyeron Mugardos y Ares conjuntamente. Y existe un ejemplo palmario. Los servicios de recaudación de gran parte de los concellos pequeños está en manos de una oficina de la Diputación que funciona muy bien y a un coste ínfimo para el contribuyente y las alcaldías. ¿Por qué no se puede perseverar por esta vía con la recogida de basuras? O aguas, ahora que la UE ha criticado la excesiva privatización que existe en Galicia en torno a este servicio esencial. ¿Cómo es posible que la recogida de basura se contrate de Ferrol a Ponte das Cabras en un concurso y de Ponte das Cabras a Xuvia en otro? Hubo tiempos en que resultaba sospechoso el interés localista (la autonomía local sirve para todo) en hacer un concurso aquí y otro al lado mientras una transnacional que se llevaba ambos contratos era la gran ganadora (¿la única?) Por eso cobra ahora tanto interés el que los alcaldes valoren el asunto. Que continúen y seamos los ciudadanos los realmente beneficiarios y no los de siempre.