El proyectista

Francisco Varela

FERROL

09 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Entre los ferrolanos es frecuente encontrar grandes proyectistas, como aquellos del XVIII que gustaban contar sus prodigiosas ideas al monarca, como solución iluminada de todos los males del país. Todavía con la inercia de siglos como departamento marítimo y astilleros públicos -de ahí le viene su bello nombre a la ciudad departamental, que no es herencia de la dictadura-, de cuando todos vivíamos del Estado, pero nos gusta enormemente opinar sobre la empresa privada. Eso sí, cuando uno de estos proyectistas contemporáneos se ve en la tesitura de dirigir un negocio sin el paraguas de la Administración pública se estrella con gran aparato eléctrico, pero él no tuvo la culpa, fueron los elementos. Por eso, con el puerto exterior ocurre un poco de lo mismo. Lo fiamos todo a Caneliñas. El silogismo está claro: Europa necesitará un gran puerto receptor del tráfico de contenedores que subirá enormemente con la ampliación del canal de Panamá y los nuevos buques portacontainer que ya están diseñados. Una plataforma logística, con tren, tiene garantizado el negocio, por eso la UE debe sufragar la infraestructura. Nos olvidamos que el cuento se lo sabe Bruselas y por ello obliga a que estas inmensas inversiones públicas se financien, también, con aportaciones de las empresas portuarias que se beneficiarán. De lo contrario, no hay euros. Por el momento, lo único seguro es que el carbón para la central térmica de As Pontes ha tenido el primer aviso de peligro con el decreto de protección del carbón nacional. En una situación de casi monocultivo en la explotación portuaria como la de Ferrol cualquier golpe a este negocio del lignito indonesio se nota al instante en la comarca. Los expertos -¿también los proyectistas?- suelen decir que la rentabilidad de los puertos modernos la dan las manufacturas y no las materias primas. Al carecer Caneliñas de tren su explanada de contenedores sigue a la espera, ¿dónde está el sector privado para unirse?