La pecera

José Varela

FERROL

02 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

El gentío se agolpaba para escrutar las evoluciones de los seres que pululaban por el espacio acristalado ajenos a la zarabanda que se había armado en el exterior. (Aunque quizá el rebumbio estaba dentro y las piruetas, fuera: en Ferrol llamamos dentro a lo que queda extramuros de la tapia de mampuestos que ciega la ciudad por el suroeste). Algunos, los más próximos al vidrio, ceñían tanto su rostro al escaparate que, absortos, llegaban a deformar las facciones de su rostro. Al otro lado, obviemos si dentro o fuera, en un estado de ingravidez, las criaturas ascendían y descendían, giraban sobre si mismas, se agrupaban y disgregaban, en actitud sosegada y beatífica aun en los fugaces instantes en que parecía que iban a colisionar. Pero más que la placidez lo que los crispados e impacientes observadores advertían, era, sobre todo, que su tiempo era distinto, no la época en la que existían unos y otros sino el curso mismo del envejecimiento, que atina ver Tabucchi en su última obra: un tiempo real, frío y áspero, la intemperie más exacta, para ellos, y un tiempo de caramelo y luz ambarina para los otros. Pero estaba la maldita cristalera para segregar esos dos mundos. Tal vez, desde el otro lado alentaba la misma perplejidad, si bien se trata de una hipótesis. Lo cierto es que desde este, con un ambiente tan rudo como el invierno que Marsé es capaz de inventar para Región, no lo parecía. Aquí, la sociedad real; allí, los políticos que se mecen al calor de la Cidade da Cultura, los que saben cómo salir de la crisis pero no encuentran el momento de explicarlo, extasiados en el desgaste de ZP.

Y mientras a este costado de la mampara Javier Gómez Noya asombra y emociona al mundo con su coraje; al otro, una fauna extraña y enajenada le niega la subvención de Galicia Calidade. Pero, silencio: cada vez que Javi, uno de los más grandes deportistas gallegos de la historia, vuelva a casa, no faltarán a la foto. En primera fila, los de la Xunta y sus vicarios en Ferrol.