Vitra tendrá que reparar pisos de sus edificios de Caranza

Francisco Varela FERROL

FERROL

El TSXG da la razón a los compradores de las viviendas

17 ene 2011 . Actualizado a las 20:16 h.

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha confirmado una sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Ferrol contra la cooperativa de viviendas de Vitra, entidad vinculada al sindicato CC.OO.

Corresponde a los edificios levantados por Vitra en Caranza. Una parte de los compradores de viviendas habían denunciado ante la Xunta diversas deficiencias en los apartamentos que habían adquirido. El Instituto Galego da Vivenda, en vía administrativa, había ordenado a la cooperativa reparar o corregir una serie de deficiencias, si bien Vitra recurrió contra la esta decisión de la autoridad autonómica. El Juzgado de lo Contencioso de Ferrol falló en favor de los reclamantes, si bien Vitra recurrió el fallo ante el TSXG, que desestimó su apelación y, además, le impone el pago de las costas.

Entre las obras que deben ejecutarse están las de los portales, por un falso escalón. En los ascensores que deberán ser de unas dimensiones superiores. Igualmente deberá insonorizarse el hueco del mismo ascensor. En otro edificio deberán corregirse las humedades de la fachada. También deberán acometerse obras en las cubiertas, barandas de las escaleras, pavimentos, contadores de los garajes y otros elementos.

Esta misma comunidad vecinal mantiene otro pleito en vía penal contra varios representantes de la cooperativa por daños del temporal Gordon, que se había llevado los tejados. Los representantes de la comunidad vecinal entienden que una de las causas de que volasen los tejados fueron las deficiencias constructivas. Por eso, la acción penal va también contra representantes de la constructora ACS, que levantó los edificios, el arquitecto y los aparejadores que diseñaron los bloques de Caranza.

El temporal

En el septiembre del 2006, cuando el huracán Gordon ya debilitado alcanzó la costa de Ferrol, lo hizo con rachas de viento tan intensas que consiguieron llevarse por los aires una cubierta que pesaba cientos de kilos y que estaba compuesta por hormigón e hierro. De hecho, los componentes metálicos quedaron esparcidos por la zona colindante a los edificios. La intensidad que mostró la tormenta durante unas pocas horas fue suficiente como para convertir estas robustas estructuras en simple chatarra.

Por culpa de los daños que presentaba el inmueble y las intensas precipitaciones que anegaron varios puntos de la ciudad en pocas horas, más de doscientos vecinos tuvieron que ser desalojados. A partir de ese momento comenzó un calvario que todavía hoy tiene parte en los tribunales de justicia. Aunque el caso siguió vías paralelas, ya que algunos propietarios de uno de los edificios afectados decidieron pactar con la cooperativa para que el arreglo de los desperfectos no se dilatase en el tiempo, mientras que otros continuaron con las reclamaciones.