Músicos profesionales y aficionados ponen la banda sonora al centro
28 mar 2011 . Actualizado a las 11:54 h.Es jueves por la tarde y, en la calle Galiano, una guitarra hace sonar las primeras notas de Mr. Tambourine Man. «Es mi canción preferida de Bob Dylan», cuenta con una sonrisa Luis Culshaw al preguntarle por la canción. Con la armónica anclada al cuello y un matorral de pelo asomando bajo el sombrero de cowboy, este hombre ofrece una imagen que recuerda a Dylan y Bunbury al mismo tiempo, aunque las coincidencias terminan ahí, porque su vida no se parece en nada a la de las grandes estrellas del rock.
Tras pasarse casi diez años en Canarias trabajando en diferentes oficios -desde jardinero hasta técnico de mantenimiento en un hotel-, este uruguayo se trasladó a Ferrol hace unos ocho meses, y desde entonces, se gana la vida tocando en las calles. «Parece mentira, pero la crisis me ha obligado a centrarme de nuevo en lo mío», apunta Culshaw al tiempo que explica que en Uruguay tocaba en diferentes bandas de blues y rock.
Como él, un buen puñado de músicos se han adueñado esta primavera de las terrazas, plazas y calles del casco urbano de Ferrol en busca de unas cuantas monedas. Aunque hay que decir no todas las melodías son iguales, ni tampoco sus notas desprenden la misma calidad.
«A mí me molesta mucho que me pongan la etiqueta de músico callejero, porque yo me considero músico, sin más apelativos. No se puede meter en el mismo saco a un profesional que cuenta con formación y experiencia que a una persona que se aprende dos o tres piezas para poder limosna», apunta Volandol, un ruso que lleva doce años tocando en la calle y cuyos dedos dominan la flauta, el acordeón y la trompeta.
A diferencia de este intérprete, que cuenta con quince años de formación en el conservatorio, Gabriel no entiende de escalas ni de pentagramas. En una esquina de la plaza de España, donse se suele apostar junto a su esposa cuando el tiempo lo permite, este rumano afincado en Lugo cuenta que aprendió a tocar el acordeón para poder pedir en la calle y reconoce que su repertorio solo incluye cuatro temas, entre ellos el Bésame mucho que cantaba Sara Montiel.
A pesar de que la crisis también les está afectando, tanto Gabriel, como Luis y Volandol, coinciden en que los ferrolanos son «muy generosos» a la hora de echar unas monedas en sus gorras o cajas. Y aunque proceden de mundos muy diferentes, los tres comparten ilusiones relacionadas con la música: a Luis le gustaría hacer carrera como solista, a Volandol le encantaría tocar en zarzuelas y Gabriel sueña con poder aprender a tocar en una escuela.