e nuevo un trágico accidente en la playa de Bastiagueiro (en el cercano municipio de Oleiros) reaviva una polémica que, sobre todo por esta época, se produce año tras año. El clima, que no sabe de calendarios, invita en ocasiones a disfrutar tempranamente de la playa e incluso de un buen baño en el mar. Y con ello ocurren las situaciones de peligro que, ausentes los servicios de socorrismo a los que estamos acostumbrados, terminan a veces en lo que nadie desea.
Hay reglas de oro que hay que respetar siempre. En mi familia, aunque todos sabíamos nadar adecuadamente, también se nos enseñó que la natación no se debe practicar en nuestras playas porque a veces ni siendo un buen nadador estás totalmente protegido.
En cuanto a los servicios de socorrismo, me parece apropiada la solución que propone José Palacios (vicepresidente de ADEAC, asociación que concede las banderas azules), de que se preste este servicio al menos de una mínima forma en días en los que se sabe que, por el pronóstico del tiempo, va a haber bañistas en las playas más concurridas. No parece que el coste económico sea un problema insalvable, ya que estamos hablando de vidas humanas.
Pero hay que insistir en que, en las playas batidas por el mar, el baño más divertido y más seguro se lo da uno en la orilla y por donde entra la espuma del oleaje, nunca en la zona en la que no rompen las olas, porque esto suele ser una trampa muy peligrosa.
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