Algo podría estar cambiando en la FIFA. La peor crisis en la historia de la entidad encuentra a la ofensiva a su presidente, Joseph Blatter, que esta vez parece estar preparando una revolución en la lucha contra la corrupción que afecta al ente rector del fútbol mundial. El comité ejecutivo se reunirá hoy en Zúrich por primera vez desde la reelección de Blatter y del congreso de junio. Hay voces próximas al organismo que entrevén la posibilidad de un golpe en la mesa por parte del suizo, de 75 años, presidente de la FIFA desde 1998.
«Advierto una intención profunda de cambiar las cosas. Soy muy optimista, tengo la sensación de que el señor Blatter va en serio. Creo que entendió que, o se hace algo, o la FIFA estará durante meses en el ojo del huracán», dijo ayer la alemana Sylvia Schenk, expresidenta de la federación de ciclismo de su país y miembro del consejo de la organización Transparency International. Schenk se reunió tres veces con Blatter, y la organización de la que es miembro está involucrada en las evaluaciones internas de la FIFA en torno al asunto de la corrupción.
Según la BBC, hay un aspecto en el que Blatter está dispuesto a afrontar un espectacular cambio de rumbo: tras años negándose, el suizo permitirá el acceso a las actas judiciales del caso ISL (la firma que gestionaba los derechos audiovisuales del fútbol internacional y que supuestamente habría pagado sobornos a altos cargos de diferentes entidades, entre ellas la FIFA). Una situación que podría hacer caer a altos dirigentes y asesores del presidente. «Realmente espero que ese sea uno de los puntos. Sería un paso tremendo en la decisión correcta», añadió Schenk.
El proceso judicial
El proceso penal sustanciado en el 2008 reveló pagos oscuros a dirigentes de la FIFA, al Comité Olímpico Internacional (COI) y a otras federaciones por un total de 138 millones de francos suizos. Los pagos se habrían hecho entre 1989 y el 2001 por canales dudosos, y eso le habría permitido a ISL asegurarse lucrativos contratos de márketing.
El asunto nunca fue aclarado en su totalidad, y el juzgado de lo penal de Zug cerró el proceso en junio del 2008, después de que los favorecidos devolvieran 5,5 millones de francos suizos a la FIFA. Los involucrados permanecieron en el anonimato y la FIFA salió indemne. Los nombres del brasileño Ricardo Teixeira, del paraguayo Nicolás Leoz, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), y del presidente de la africana, Issa Hayatou, fueron mencionados, pero los tres rechazaron las acusaciones.
Un comité limpio
La FIFA impidió hasta ahora cualquier acceso a las actas. Si Blatter convenciera al ejecutivo de hacerlo, el impacto sería importante. El suizo ya no tiene margen para eludir el asunto. El 1 de junio, al ser reelegido, Blatter prometió reformas de amplio alcance para salvar a su golpeada federación de un hundimiento. Para eso necesita un comité ejecutivo fuerte y, sobre todo, creíble y limpio.