De conurbación a fusión

FERROL

04 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La historia reciente de Ferrol y Narón ha conducido a una fusión morfológica, es decir, una conurbación urbana física y funcional, de ambos espacios urbanos. Varios factores han influido en ello, que sería largo detallar y que en su día relaté en un libro que titulé Un proceso urbano inacabado. Las cosas pudieron haber sido de otro modo, pero para eso la ciudad ferrolana tenía que haber contado con otros dirigentes. La realidad es que el dinamismo demográfico, económico, empresarial, comercial e incluso de ocio de Ferrolterra se han trasladado o se han instalado de nuevo en el término de Narón, acompañados de una amplia y asequible oferta de suelo y de vivienda. Hoy la ciudad más dinámica y con mayor potencial económico es Narón, quedando Ferrol como una anquilosada ciudad institucional y marítima. Tal complementariedad hace que no sea absurdo pensar en una fusión administrativa y política que institucionalice la fusión física ya existente. Sería algo así como hacer visible lo que ya es real. Para ambos municipios sería ventajoso, tal vez más para Ferrol, pero en conjunto les permitiría posicionarse en el mapa urbano de Galicia y de España como una ciudad más competitiva de lo que cada una por separado significa. Una fórmula que sería también muy recomendable para otras ciudades gallegas, como es el caso de la fusión de A Coruña con Arteixo y Culleredo, que repiten en otro sentido el caso ferrolano, pero este sería otro tema. Vistas así las cosas, y en caso de que los políticos lo considerasen oportuno más allá de las fáciles declaraciones verbales, sería necesario poner en marcha un proceso de participación ciudadana para conocer lo que los habitantes piensan, para valorar sus aspiraciones y para construir la fusión sobre bases sólidas y más democráticas a lo que la imposición desde arriba nos tiene acostumbrados. Porque, de no ser así, hay fórmulas de cooperación intermunicipal, que podrían extenderse incluso a toda la comarca, y que aportarían un marco de gestión más eficiente de los servicios públicos. Pero eso es otra cosa y nunca aportarían las ventajas de posicionamiento y competitividad de la fusión de Narón con Ferrol. Claro que para eso hace falta en los dirigentes locales respectivos fuertes dosis de negociación, de madurez y de generosidad. Es sin duda un buen reto.