Urbanismo estima que rehabilitar el barrio supondría unos 50 millones
28 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Es el edificio de Recimil que más cerca se encuentra de abandonar su estado deterioro. También el más afectado y sobre el que más veces ha girado la noria de su futuro. La ruina en que se encuentra el Bambú Club ha llevado al gobierno local a solicitar a la Dirección Xeral de Patrimonio permiso para su derribo. Pero también para volver a edificarlo.
En la documentación enviada a la Xunta se adjunta un proyecto que plantea la reconstrucción del inmueble respetando estrictamente la superficie ocupada y también las características estética con que fue diseñado. Y ahí se recoge que volver a construirlo costará 785.836 euros. Una cantidad nada despreciable a la que habrá que añadirle el coste de su demolición, otros 155.594. Es decir, que para que el número 6 de la carretera de Castilla recupere una fachada de dignidad en plena entrada de Ferrol será necesario casi un millón de euros.
El concejal de Urbanismo, Guillermo Evia, incidió en que se trata de un caso puntual, motivado por la situación de riesgo que muestra el edificio, y que no es una decisión extrapolable al resto del barrio. Pese a ello, no oculta que «aunque evidentemente ahora no es el momento, el PP continúa apostando por construir un nuevo barrio en Recimil».
Una asignatura pendiente
Entre los argumentos de Evia está que rehabilitarlo sería altamente costoso. El edil estima que cada uno de los más de un millar de pisos que alberga Recimil requerirá «un mínimo» de 30.000 euros para ser arreglado, aunque considera que la media estará entre 40.000 y 50.000 euros. Una simple multiplicación revela que, según estos cálculos, se requerirían unos 50 millones de euros para la rehabilitación integral del barrio.
El futuro de Recimil es una de las asignaturas pendientes de los sucesivos gobiernos municipales. En el anterior, el ejecutivo socialista planteaba la rehabilitación del Bambú Club como modelo para el resto del conjunto arquitectónico, bajo protección de Patrimonio, y también para calcular el coste total. Sin embargo, los últimos avances se han limitado al pintado multicolor de las fachadas con el Plan E, la reparación de alguna cubierta y el adecentamiento de cuatro pisos para ser reasignados.