El inglés

Francisco Varela FERROL

FERROL

Estábamos en que el futuro del puerto exterior de Ferrol iría de la mano del tráfico de contenedores. Sin duda, la noticia de que Caneliñas ha sido dotado de las primeras grúas especiales para este negocio supone la primera pieza del complicado engranaje que se pone en marcha. Ahora falta que la maquinaria coja aceleración. Aunque el relanzamiento del tráfico comercial marítimo en la ría de Ferrol vino de la mano del carbón y el acero (Endesa y Megasa), curiosamente como el embrión de la Unión Europea, lo cierto es que, como decía Tito, las materias primas no desarrollan un país. Sirvió de arranque, pero ahora el que continúe creciendo el puerto dependerá de otros tráficos como es el de contenedores y de productos elaborados.

Y así, poco a poco, se puede quitar rentabilidad a las inmensas inversiones públicas que se tragaron las obras de Caneliñas, porque de lo contrario estaríamos, como se dice en Ferrol, trabajando para el inglés. La infraestructura portuaria interior ha mostrado su mejores posibilidades en los últimos años con la industria eólica instalada en todo el entorno de la comarca. Los fustes, palas y máquinas que fabrican estas compañías se exportan desde el muelle Fernández Ladreda para medio mundo. Por eso ahora se abre una nueva perspectiva en Caneliñas, que puede ser lenta y aparentemente de escasa ocupación en mano de obra, porque cada vez está más automatizado el trasiego de contenedores. No obstante, tendrá influencia en la economía en todo el norte del país.