Conservadores

José Varela FAÍSCAS

FERROL

30 mar 2014 . Actualizado a las 08:00 h.

Durante años, Xerardo Estévez, un humanista cosmopolita culto y sensible, resistió el acoso de una jauría de ladrillistas descerebrados pero codiciosos. El alcalde socialista blindó la almendra del casco histórico compostelano -esa rosa mística de piedra, que diría Valle- de la rapaz ambición de los especuladores. La arquitectura urbana de las callejas se venía abajo y su ruina estimulaba las expectativas de lucrativos negocios. Pero el indeclinable amor que Estévez tenía por su ciudad natal hizo posible que esa sinfonía pétrea sea hoy orgullo de los gallegos y motor económico de los santiagueses. Más al sur, otro alcalde, este nacionalista, intuyó que el futuro de su villa había que leerlo en su pasado. Así se produjo la luminosa transformación de Allariz impulsada por Anxo Quintana. La reconstrucción de su paisaje urbano es hoy el más sólido soporte económico de la villa del Arnoia. Más al norte, en el Ferrol que gobiernan con mayoría absoluta los conservadores, el núcleo germinal de la ciudad, Ferrol Vello, es hoy un barrio delicuescente: se disuelve en un magma de incuria, insultante ignorancia, cutre papanatismo provinciano y tal vez oscuros intereses. Y no es más que el anticipo de lo que amenaza ya esa joya del urbanismo ilustrado que es el barrio de la Magdalena ¿Qué será lo que conservan los conservadores ferrolanos? Embobados con sus caros juguetes arquitectónicos -ya se anuncian más gastos para el nuevo auditorio- ignoran la traza embrionaria de su ciudad ¿Qué querrán conservar los conservadores ferrolanos?