Ferrol es suave

Andrés Vellón Graña
Andrés Vellón LA GÁRGOLA

FERROL

20 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Dicen Yosi y los suyos que marchan. Se anuncia la última gira de Los Suaves. Que hoy adiós es un grito que quiere decir bienvenido. Que ya se atrancó la puerta. Que han cerrado los postigos... El viejo poeta de melena y barba blanca se apea de su tren. De ese carro de hierro que se afila con guitarras, que le da pena a la pena, que maldice su suerte, que viaja al fin de la noche. Ese que tantas veces lo trajo desde la sangre caliente de As Burgas hasta Ares, As Pontes, Ferrol... Ferrol, que es suave. Una ciudad, él lo sabe, que se llama perdición.

Ferrol es suave y aquí, como en tantos otros sitios, hay muchos que estamos un poco tristes. Porque con el viejo poeta se bajan de las tablas muchas cosas. Miles de horas de música. Recuerdos. Marcada a fuego aquella noche -hace mil años, creo- en el pabellón de A Malata. Aquella en la que los del gato, en su mejor momento, regalaron con Barricada y Rosendo una lección maestra de rock. Palabras mayores. Botafume.

¿Y ahora? Adiós. Adiós. ¡Qué largo ha sido el camino!. Y a esperar, quizá, que el último maullido de Milucho cuando se alce el telón, ese directo que ha hecho leyenda a Los Suaves, no se olvide de estos lares. Que aquí también está su casa. El camino del sol.

Y quede constancia de que, como siempre, es harto difícil que alguien sea profeta en su tierra. Llegaron reconocimientos de última hora. Sí. Pero muy de última hora. Para una banda de fuego y nervio que ha puesto Galicia en muchos mapas. Las vueltas que da la vida. Balas perdidas. ¿Verdad? (Solo el gato aún sigue vivo).