Se vivio una estampa insólita
24 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Mientras los operarios de la Vuelta apuraban a media mañana la colocación de vallas de los patrocinadores, a pocos metros de una tienda oficial de la ronda ciclista, pastaban los caballos buscando la sombra. A su lado transitaron decenas de aficionados en sus bicicletas, para culminar el monte antes de que las fuerzas de seguridad se lo impidieran, por la próxima llegada del pelotón. Las cámaras tomaron por unas horas la sierra de A Capelada y el alto de Vixía Herbeira, donde conviven a diario vacas y aerogeneradores. Ayer se sumaron centenares de personas, algunos con sombrilla y bocata, música por momentos atronadora y un trajín insólito de «tráilers», pitos y banderolas en este paraje de vistas extraordinarias, donde solo el viento quiebra el silencio. Ayer apenas soplaba.