Odio como arma

Nona Inés Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

01 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

No se si mi percepción del presente político obedece a una sensibilidad, que los años han ido agudizando. Puede que la experiencia vivida en los años de la transición condicione mi análisis, hecho sin la exigencia de ser políticamente correcta. Nada me importa más, hablando de lo que afecta al presente y al futuro de España, que mantener el legado de Adolfo Suárez que fue una de sus mayores preocupaciones: una España plural sustentada en la estabilidad de un sistema político en el que los cambios de gobierno que los españoles decidiesen democráticamente, fuesen posibles sin agitar el fantasma de las dos Españas, que arruinó nuestra convivencia en el pasado (no tan lejano, por cierto). La gresca, grosera e infamante, provocada en el parlamento por quienes entienden la legítima discrepancia como ocasión de triturar al oponente con la máquina de una verborrea sembrada de tópicos y mensajes de “140 caracteres”, que la impunidad ampara, por hacerlo en sede parlamentaria, no puede ser una anécdota. Y no puede serlo porque está hecha desde el odio al adversario político, al que se estigmatiza porque, dicen, tiene ADN fascista o un pasado teñido de?Pongan el sustantivo que ellos utilizan, yo no lo haré? Que no nos engañen. No es cierto que en los parlamentos democráticos se produzcan situaciones similares. He asistido a algunas sesiones muy broncas en más de uno de ellos. Nada parecido, ni cargado del odio que, con éxito inexplicable, ofrecen populistas y los nacionalistas más radicales. Y de ahí la preocupación de tantos españoles que temen, como yo, que lo que no se consigue en las urnas se fabrique en la calle con “armas legales” y se traslade a las instituciones para agitar el monstruo del odio, que habita en las entrañas de rufianes y tramposos, manipuladores permanentes, en beneficio propio, de la historia, personal y colectiva. Las consecuencias ya las conocemos, por desgracia: intolerancia, que destruye la convivencia, y dolor en las almas.