Irresponsabilidad

Marta Seijas TRIBUNA

FERROL

26 sep 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando el multipartidismo llegó a España, hubo una corriente en la ciudadanía que aplaudía la panacea de una democracia mal entendida, tan idílica como irreal y que desgraciadamente nos ha llevado, entre otras cosas, a la repetición electoral del próximo mes de noviembre. Es difícil sintetizar, pero desde la moción de censura al Gobierno anterior, lo único que nos hemos encontrado han sido decretazos, deuda, paro, inacción y una demagogia institucional que nos ha abocado a volver a las urnas y afrontar un gasto estatal de unos 140 millones de euros.

Y mientras, nuestra comarca grita de nuevo, y rememora aquella reconversión en el mandato de Felipe González, que se resume en paro, recesión industrial y económica, y el estrepitoso fracaso de una falsa diversificación. La falta de Gobierno afecta directamente a nuestro día a día más allá de la tomadura de pelo de unas negociaciones de ópera bufa, que han acabado tal y como quería el Gobierno en funciones, en las urnas, desviando hacia los ciudadanos la responsabilidad de los políticos. Nuestra comarca amanece todos los días con graves problemas empresariales y laborales, fruto de la inestabilidad generada por un Gobierno estancado en cortinas de humo. Es muy bonito crear ministerios como el de Transición Ecológica; la nomenclatura es de un verde populista maravilloso, pero yo, sin dejar a un lado la ecología, desgraciadamente lo veo negro, tan negro como lo ven nuestros vecinos de As Pontes, donde la inversión realizada por Endesa garantizaba la operatividad de la factoría hasta 2045 y ahora solo se cierne sobre la villa y la comarca, por ende, la total incertidumbre sobre la viabilidad y el futuro de esta factoría a corto y medio plazo.

Y mientras operarios, empresas auxiliares, camioneros, comerciantes y vecinos piden soluciones y respuestas a una situación agónica, la respuesta es que hay que volver a las urnas. Y mientras la demagogia disfrazada de indignación nos regala a un ministro Ábalos que tajante asevera que: «Nuestro voto no es que esté humillado, es que nos lo han robado». Interesante aseveración que me encantaría que el señor Mato extrapolara al Concello de Ferrol y al sentido del voto de los ferrolanos, claro que aquí tal vez no interese ser tan tajante. Frivolizar con la democracia siempre tiene sus costes, y desde la poca ingenuidad que me queda solo espero que no lo sigamos pagando siempre los mismos.